lunes, 11 de febrero de 2013

Capítulo 2


Drew apretó los puños, su entrecejo parecía permanente, y sus ojos, ahora más enfadados que nunca, me susurraron cosas que no fui capaz de soportar. Lo que una vez conseguí evitar, sabía con precisión que no lo iba a conseguir ahora. Al menos, no por el momento.

Cerré un instante mis ojos para serenarme, cuando los abrí, Drew había ladeado su cabeza un poco hacia la derecha, pretendía leer mis pensamientos, como siempre conseguiría hacerlo, y como siempre usaría eso como ataque, y antes de que le diera tiempo a leer mis ojos los aparté velozmente.

-Si me vuelves a llamar... "Eso" -Dijo con el tono de voz más amenazante que había oído en toda mi vida- Desearás no haber nacido ¿He sido lo suficientemente claro? ¿O pretendes hacer que te lo repita? -Mi lado racional me dijo que asintiera para acabar con toda aquella pesadilla cuento antes, pero mi lado rebelde, que un día lideró sobre el resto, me gritaba como si la vida le fuera en ello que le llamara Justin, que le demostrara que no era una cobarde, que tenía dignidad, y mi propia forma de recibir las noticias impactantes... si el lloraba al recibir una, pues muy bien, si yo solamente me quedaba quieta, pues muy bien, es que no entiendo porque cojones viene este a darme clases de "cobardes" y a decirme mierdas cuando soy igual o mejor que él...

Antes de que pudiera darme cuenta, mi lado "rebelde" había liderado por escasos segundos al resto, y cuando levanté el rostro y vi el suyo, mi lado racional volvió a hacerse con el poder.

Asentí. Suspiró. Me giré. Se giró. Mi corazón latió a duras penar, mientras oí el ruido de sus pisadas al salir del salón con suelo de madera de un color marrón crema.

-Cobarde- Me dije a mi misma. -Cobarde- -Cobarde-

-¡Te crees el centro del mundo! ¿Qué narices haces ahí parada como si no fuera contigo la cosa? ¿Acaso no piensas llorar? ¿Acaso solo piensas mirar y ver como se va? ¿Así demuestra ese supuesto "amor" que sentías hacia ella? ¿Tan falsa eres? ¿Tan hipócrita y masoquista? Definitivamente, no tienes corazón, y a partir de ahora, no pienso compartir el mío con el tuyo. Ni ahora ni nunca.

Poco a poco, despacio, sin prisa, me puse en cunclillas sobre el suelo, respiré con dificultad, cerré con fuerza los ojos, e intenté proteger lo que quedaba de mi corazón, uno que espero tener, uno que espero seguir teniendo... No, sé muy bien que no, y me duela o no me duela, no puedo hacer nada por evitarlo. Soy un punto en el mundo. Sin importancia. Sin significado. Sin valor. Sin cariño. Sin amor. Sin corazón.

-¿April? -La voz de Jeremy me sobresaltó. Me levanté lo más rápido que pude de mi anterior posición y en pocos segundos conseguí arreglar el tono de mi voz y el brillo de mis ojos, si era demasiado brillante, sospecharían de mi, años y años de práctica para mejorarla y perfeccionarla hasta en los detalles más pequeños e insignificantes-

-¿Si, Jeremy? -Mi voz sonó demasiado melosa. Un error por mi parte-

-¿Fue Drew demasiado duro? -Su cara mostraba con un simple leve ceño fruncido su preocupación, tenía dos posibilidades, decirle la verdad y joder a Drew, o mentirle y joderme yo, y como siempre, mi lado cobarde venció-

-En absoluto -Mentí- Ha sido incluso agradable -El sonrió como si no acabara de creérselo-

Me hizo una señal. La seguí con la mirada y llegaba a las escaleras, asentí y me dirigí a ellas. Parecía larga, pero una vez que vas subiendo por ella, es como si fuera corta, muy corta.

En la planta de arriba nada había cambiado, un largo pasillo con cuatro habitaciones y un baño, e incluso, sino recuerdo mal, mi habitación era la última, la que estaba más pegada a la de... Justin. ¿Qué te he hecho yo, Dios?

Pasé por el largo pasillo de puntillas rezando que mi "buena suerte" no consiguiera que me encontrara con Justin justamente cuando yo estaba pasando, y solo cuando llegué a mi habitación suspiré aliviada, la abrí como si dentro algo o alguien me fuera a comer. ¿Quién me decía a mi que no estaba Justin esperando para atacar? pero, por una vez, tuve suerte.

La habitación estaba pintada con garabatos de los que no me sentía especialmente orgullosa, en un fondo azul claro de bebé, una gran ventana que dejaba pasar la luz del sol, y junto a ella una cama individual con sábanas de colores suaves y formas redondas. El escritorio blanco inmaculado estaba en la otra pared, y en el hueco de dicho mueble, una silla naranja con ruedas. ¿Qué hacía una silla naranja en mitad de una habitación de tonos claros y suaves? reí un poco al recordar mi capricho por la dichosa silla. Nada más verla, amé el color y puede que haya cambiado mucho, pero gracias a dios, eso seguía igual.

Mi maleta color lavanda estaba delante del armario blanco impoluto con pegatinas por todas las puertas que le daban un aspecto infantil. Lo abrí y me estremecí.

En el fondo del armario había millones, no, trillones de fotografías de todos nosotros... Justin, Jeremy, Jazzy, Jaxon yo y... Katherine, con esa sonrisa grande y hermosa por la que muchas chicas se habían peleado, su piel bronceada como si se tratase de café con leche hacia que sus ojos marrones se vieran más grandes y que su pelo corto, rizado y rubio ceniza brillara más. En todas las fotografías aparecía con un vestido blanco, lo único que cambiaba era el largo. Dulce, pacífica, todos la amaban y... la amarán siempre, ella por el contrario, siempre aparecía despeinada, con los puños cerrados y el ceño fruncido, siempre enfadada y buscando pelea, su pelo colo negro grisáceo y sus ojos grises y grandes hacían que su cara pareciera más pequeña de lo que en verdad era. A ella por el contrario, no la querían todos... y aún se estaba pensando si alguna vez, alguien llegaría a hacerlo de verdad.

En una fracción de segundos, sus ojos se posaron en un niño, al igual que ella con los puños cerrados, pero con una brillante sonrisa. Despeinado y lleno de barro, como si acabara de jugar... aun que en verdad, es eso exactamente lo que hizo... Justin, la personas más bipolar, fría y gilipollas que había conocido en su vida, fue una vez, su mejor amigo y... su primer amor.

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