COWARD
sábado, 23 de febrero de 2013
Capítulo 7
La sala blanca estaba algo oscura, y en silencio, solo se oía el suave sollozo de alguno de los presentes que se encontraban allí.
Llevaba un vestido blanco y mi pelo negro y corto caían levemente sobre mis hombros. No sabía que o donde estaba.
-April... verás -Un hombre con bata blanca se acercó a mi. Sus ojos ya me anunciaron lo que iba a salir de sus labios- Katherine... perdió. -Mi mundo se estremeció, me dolió, mis pupilas se dilataron, me quedé en shock, pero no salió ni una sola lágrima, ni una palabra, ni un sollozo...-
El incómodo silencio que había formado en la habitación por culpa de mi reacción se vio interrumpido por un chico de cabello castaño, y ojos color miel. Su ceño estaba duramente fruncido y me miraba con odio.
-¡¿Como no puede llorar?! -Su rostro estaba totalmente cubierta por lágrimas, la miré incrédula y con la tentación de salir corriendo- ¿Como no puedes tener corazón?! -Se acercó más a mi, y me empujó haciendo que cayera sobre mi propio trasero. Hice una mueca de dolor pero no aparté la vista de él- ¡¡No eres una persona!! ¡¡Eres horrible!! ¡¡Horrible, inútil, un mero punto en el mapa!! ¡No le importas a nadie, ni hoy ni nunca! -Esas palabras hicieron que no solo mi mundo se estremeciera, sino que también se destruyera. Mi mundo oficialmente, se estaba escapando de mis manos y dudaba de que lo pudiera volver a atrapar algún día-
Mi gritó sonó en toda la casa. Intenté levantarme pero algo me agarraba, delante de mi vi el rostro asustado de Justin, sus ojos estaban teñidos de preocupación, y aumentó su agarré.
Intenté posicionarme de donde estaba, estaba en mi habitación en mi cama y Justin me abrazaba fuertemente, mi cabeza estaba apoyada sobre uno de sus brazos y el brazo que le quedaba libre estaba firmemente atado a mi cintura, su camiseta estaba mojada, igual que mis ojos. intuí que había estado toda la noche llorando, y era algo común, lo malo y poco común es que lo había hecho en el pecho de Justin.
-¿Estás bien? -Preguntó al final. Lo miré, aún sin responder-
-Tuve una pesadilla -Su mirada se llenó de curiosidad- En la pesadilla salías tú -Le solté indiferente, mientras mis ojos se llenaban de un miedo que conocía muy bien, sabía perfectamente que acababa de insinuar, que él era mi pesadilla. ¿Pero qué buscaba? ¿Qué tras una explicación todo se volviera color de rosas? Lo siento, pero lo he pasado muy mal para dejarlo ir todo en apenas unos minutos-
-Lo lamento... -Fue lo único que pudo decir antes de obligarme a acercarme a él. Me intenté resistir pero por fin, cerré los ojos intentando serenarme, y su respiración calmada me ayudó a conseguirlo-
Volví a cerrar los ojos dejando mis manos encerradas entre nuestros cuerpos, y después de mucho tiempo me dejé abrazar, e imaginé que todavía teníamos trece años y que todavía él me cuidaba como hacía antes y yo le amaba como le amaba antes.
Me desperté temblando, Justin ya no estaba a mi lado, estaba sola, me desperecé y miré a mi alrededor, todo estaba recogido, pero las fotografías del día anterior no estaban buscara por donde buscara y de cierta forma eso me agradó, no soportaría volver a ver esas fotografías, no soportaría volver a aguantar el dolor que ellas me producían.
Me incorporé sentándome en la cama, cogí un vestido blanco y fui a ducharme, cada vez que lo hacía sentía que el mundo realmente podía mejorar, y con el, mi vida. Pero por muchas duchas y muchos sueños que tuviera, todos ellos eran una absurda mentira.
Aquel día no me maquillé, Justin ya se había ido, y yo me fui sin desayunar otra vez, Manzana estaba más coñazo que de costumbre, estaba todo el rato intentando sonsacarme algún tipo de información que incluso yo desconocía, las demás me miraban con pena e intentaban hacerme sonreír, yo solo las podía mirar con nostalgia, ¿A quién pretendía engañar? Hay veces en que me gustaría que todos supieran como son en realidad las chicas que todos consideran las-personas-mas-frías-controladoras-manipuladoras-falsas-y-hermosas del lugar, no lo eran, todas tenían sus problemas, sus defectos, igual que yo, se refugiaban en su interior y entre ellas, para no ser vencidas por las pesadillas que nos acechaban de cerca, aun que mi tormenta ya había empezado a descargar su enfado sobre mi. Lo peor estaba aún por llegar.
Aquel día me había encontrado un par de veces con Justin, a él le seguían llamando todos Drew, solo Casandra lo llamaba Justin, seguramente sería su novia, y si te fijabas bien, sus facciones eran parecidas a las de Katherine. ¿Por qué diablos todas nuestras vidas tenían que girar en torno a ella? Es algo que siempre me ha resultado patético, parecemos personas hechas de papel, que sin letras no valemos nada, solo el recuerdo de haber tenido aquellas letras.
Yo no soportaba a Justin, se había disculpado y me había abrazado, y eso solo hacía que lo odiara más. Odiaba que me trataran con dulzura, con cariño, con amor, aun que seguramente él nunca tuvo la intención de tratarme de esa forma, esa el contacto más "íntimo" que ninguna otra personas, desde aquel día, me había demostrado, o quizás, el contacto más "íntimo" que yo había permitido sin ponerme a gritar, y es que aquel chico rubio de ojos castaños todavía tenía cierto poder sobre mi y no podía hacer nada por evitarlo.
Las clases terminaron, habían sido tan aburridas como de costumbre, me pase todas ellas haciendo dibujos que no estaba muy segura de que eran, quizás un perro con patas de pulpo y cresta de gallo.
Cuando volví a casa no había nadie, solo un silencio que me pitaba los oídos, Justin tampoco estaba allí, recordé su imagen llena de sangre, heridas y moratones mientras lanzaba golpes hacia otras tres personas, todos contra él, y tuve miedo de perderle.
Me acurruqué en mi cama y al ver que no podía conciliar el sueño me dediqué a dar paseitos por toda la casa, recordando todos los momentos que habíamos pasado allí, como no, en todos ellos estaba Katherine, tan brillante y deslumbrante como siempre. Meneé la cabeza intentando apartar la teoría que sabía que era 100% real e intenté convencerme de que no lo era. Yo era April, solo April, no era Katherine, ni ahora ni nunca sería Katherine, ni ahora ni nunca tendría ese brillo especial.
Me asusté al oír la puerta abrirse, Justin se asomaba por ella, clavando en mi sus ojos castaños, yo retrocedí un paso, seguía teniendo miedo de Justin, de sus palabras y de sus miradas, fueran o no fueran de asco.
Se acercó a mi mientras cojeaba.
-Jeremy no vendrá esta noche -Comenzó- Viaje de negocios -Se dio la vuelta sin despedirse y empezó a subir las escaleras con dificultad, yo no lo ayudaría, si se caía llamaría a la ambulancia, pero no podía fallarme a mi misma ni a mi moral, seca de ser humana-
Me equivoqué, a la mínima que vi que Justin se tambaleaba más de lo normal me acerqué y le ayudé a subir, el no dijo nada, y también evitaba mirarme. Olía a colonía de mujer, sonreí con una mueca de nostalgia. No éramos tan diferentes, yo buscaba consuelo en chicos y el en chicas y en peleas, ambos buscábamos una salida, ambos buscábamos una forma de salir de toda esa mierda, de desaparecer y que todos nos dejaran en paz, siempre con sus malditas preguntas de ¿Conoces a Katherine? o esa mirada de compasión de "Siento lo de Kate" y yo, solo podía odiarles más, al igual que él, pero todo eso no quiere decir que nos llevemos bien, al parecernos tanto en ese sentido solo consigue que choquemos más, y nuestros sentimientos por Kate eran diferentes, yo la respetaba, él... bueno, él la quería.
Le acompañé hasta la puerta de su habitación, le dejé apoyado en la pared y me fui lo más rápido que pude, sintiendo que su mirada me seguía en todo momento, no soportaba esa situación, no soportaba a Justin.
-¿Puedo hacerte una pregunta? -Oí su voz, quebrando el silencio, yo sin mirarle me paré, dándole permiso para hacerlo, aun que estaba seguro de cual sería-
-¿Nunca comes? -Cerré con fuerza los ojos y noté el hambre, noté el ruido que hacía mi estómago al escuchar aquel verbo, no, no comía, pero eso a él no le importaba-
-No te importa si como o no -Contesté lo más fría que me permitió mi voz y mi carácter, que, en comparación con él, solo era una rabieta-
Sabía lo que quería contestar, que le había prometido a Kate cuidarme, que le había prometido protegerme, pero esa promesa se fue a la mierda en la primera milésima de segunda en la que ella se había ido. Desde un principio fue Justin quien me rompió indirectamente, y aun que dolía, solo podía oír sus quejas y sus reproches y aceptarlos. Porque mi conciencia me estaba diciendo exactamente lo mismo que me estaba diciendo él.
Abrí la puerta y me metí en mi habitación, esperé a oír también su puerta abrirse y cerrarse, y cuando la oí me tiré en mi cama sin molestarme en quitarme la ropa. Odiaba mi vida, y solo había una cosa que odiaba más que ella. A él.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Capítulo 6
¡
-¿Katherine? ¿Por qué siempre la eliges a ella? Es... injusto ¿No me quieres? -La oscuridad de la habitación no me dejaba ver con claridad, pero sentí la sonrisa de Katherine... mientras hablaba con alguien ¿con quién?-
-Ay... pequeño... no sabes lo que dices -Katherine, pasó las manos sobre el rostro del chico, pude notar que el cerraba los ojos ante su tacto, disfrutándolo- Te quiero mucho, pero no de la forma que tu pides.
-¡Si! ¡Dijiste que si! ¡Que cuando cumpliera diecinueve años me darías una oportunidad!
-Y bien, señorito. ¿Cuántos años tienes? -El desconocido bajó la cabeza avergonzado, aún sin responder, ¿podría ser...?-
-Tengo catorce... Kate... -Una leve carcajada, y una inclinación por parte de ella sobre la sombra desconocida, y después de un segundo, un ronce entre los labios de ambos... y un grito que me dejó sorda... ¿De donde provenía? Tarde en darme cuenta, que el grito salía de mi propia garganta mientras mi rostro se inundaba en lágrimas saladas-
-¿April? -La voz de Jeremy me asustó. Estaba tiritando y tirada en el suelo, llevaba la misma ropa que el día anterior y mis ojos estaban rojos- Cielo ¿qué pasa? -No estaba segura de contestar, estaba confundida, ahora estaba más perdida que antes, cuando creí que no podría estar nunca más perdida de lo que estaba-
-Una pesadilla, estoy bien, tranquilo -Sonreí intentando calmarle, estaba nervioso, y temblaba ligeramente, intenté descifrar sus pensamientos, saber que le rondaba por la cabeza, pero yo sabía que solo le rondaba la maldita responsabilidad de hacerse cargo de mi-
-Bien... arréglate, yo te prepararé el desayuno ¿vale? -Asentí insegura mientras me frotaba los brazos con las manos, para intentar controlar el frío que sentía-
Me levanté y miré mi habitación, estaba desordenada, incluso más de lo que la recordaba, había papeles tirados por todo el suelo, y mi mundo se cayó cuando me di cuenta de que eran papeles de las fotografías que compartíamos Justin y yo. El único recuerdo del Justin del que una vez me enamoré.
Salí corriendo de mi cuarto y entré en el de él como una fiera. Ya no me iba a volver a hacer esto, ya no más, estaba cansada de él y todo lo que tenga que ver con él.
-¿Quién coño te crees que eres? -Le grité mientras el se levantaba sobresaltado de la cama, no llevaba camiseta, solo un pantalón de pijama- ¿¡Quién coño te crees que eres?! -Grité con todas mis fuerzas mientras le golpeaba el pecho. Estaba delante de mi con las pupilas delatadas y muy desconcertado. Gilipollas- ¡Me has hecho la existencia una mierda! ¡Te has ocupado de hacerme sentir mal! ¡Eres un puto gilipollas! ¿¡Qué te crees que me importa una mierda mi vida?! ¿¡Qué no sé como es?! ¿¡Cobarde?! ¡VETE A LA MIERDA, CAPULLO! ¡Insultas mucho sin dar motivos! ¡Me ves y ya empiezas con las caritas de asco! ¡Pedazo de gilipollas, las caritas de asco que te las aguante tu novia, que yo no tengo por qué aguantarlas! ¡Ya tengo suficiente con aguantar mi puta vida! ¡si tantos te molesto... ¡¡¡¡¡PARA TI ESTOY M-U-E-R-T-A!!!! ¡FINGE QUE MORÍ YO, Y NO KATHERINE! ¡PERO DÉJAME DE UNA PUTA VEZ EN PAZ! -Mi garganta se quejó por todos mis gritos, y respiraba con dificultad, en mis ojos habían tantas lágrimas que no podía ver absolutamente nada, las sequé frustrada conmigo misma con el dorso de mi mano, y salí dando un gran portazo y dejando a Justin solo, como el había hecho en innumerables ocasiones conmigo-
Me sentía en paz. Por primera vez desde hace mucho, pude gritar desde el fondo de mi alma.
Me dejé caer sobre mi cama y me tapé los ojos con las manos, ahora si estaba llorando. Esas fotografías eran mucho para mi, y aun que el Justin de ahora me la sudaba, el Justin que fue, no.
Me levanté de golpe al oír como el coche de Justin se encendía y salía como si dependiera de vida o muerte, Jeremy no se había mezclado y prefirió irse al trabajo más temprano. Yo caminaría.
Me duché, vestí y peiné y cuando estaba apunto de salir, vi las tortitas encima de la mesa, me acerqué y las olí de cerca, pero antes de que pudiera caer en la tentación me alejé lo más rápido que pude deshaciéndome y olvidándome del olor de ese postre tan apetitoso y apetecible.
Esta vez llevaba dinero, subí en el autobus y le pagué al chico del otro día, el día de hoy y el anterior, y mientras sonreía me despedí de el.
El camino se me hacía eterno, y mis ojos se abrieron de par en par cuando vi a Justin peleándose con ¿cuántos? ¿tres? chicos de nuestra edad, más o menos, Justin pegaba sin dudar y sin piedad, por lo que los otros hacían lo mismo, y aun que fuera difícil de creer, tuve la necesidad de ir a auxiliarlo cuando uno de ellos se abalanzó sobre él y le daba un golpe tras otro. Pero recordé que era exactamente así como él me hacía sentir cada vez que me insultaba o me miraba con cara de asco. Como si me hubieran dado una paliza brutal y luego me hubieran dejado tirada y abandonada a mi suerte.
Las clases eran aburridas, incluso más que el primer día, Manzana estaba algo enfadada porque las dejé tiradas pero por lo demás, el día fue igual. Me crucé varias veces con Casandra, y en todas esas veces me preguntó por Justin, a lo que yo solo respondí con un encogimiento de hombros. Que se joda ese imbécil, bastante mierda me ha hecho comer ya.
Estaba recogiendo mis cosas, o las pocas cosas y apuntes que tenía, me pasaba la mitad de las clases con mi Ipod escuchando música, cuando sentí un escalofrío en mi espalda.
Me giré y me quedé helada, Justin estaba delante de mi, lleno de heridas y moratones, con cara de dolor y cogeando. Aun que intenté resistirme, no pude evitar ir corriendo y agarrarlo mientras apoyaba uno de sus brazos alrededor de mi cuello y lo sentaba en mi asiento. Nos quedamos en silencio. Estaba claro que me estaba buscando pero yo no tenía nada que hablar con él, seguía enfadada, muy enfadada y no iba a dar mi brazo a torcer tan rápido.
-Tenemos que hablar -Dijo por fin-
-No quiero hablar. -Contesté seca e impasible-
-¿No quieres hablar o no quieres hablar conmigo? -Rió sarcástico. Yo seguí seria-
-Las dos, pero más la segunda que la primera -Continué recogiendo mis cosas mientras el me miraba de los pies a la cabeza-
-Me pasé... lo admito... fue... doloroso ver todo aquello y lo hice antes de que pudiera detenerme -Paré de recoger un momento, me giré totalmente hacia él y lo miré, intentando descubrir si me mentía o si me decía la verdad-
-Me da igual
-A mi no... es más -Se sonrojó ligeramente- Fui yo quien colocó en ese orden esas estúpidas fotografías... pero tenerte allí fue... demasiado para mi
-¿¡Y no lo fue para mi?! ¡Me gritaste en mi cara mil cosas, mientras estaba perdiendo a la única persona que podría haberme querido de verdad! No estás en tu sano juicio. -No contestó inmediatamente, prefirió observarme y escoger bien las palabras con las que me iba a contestar-
-Supongo... que debería darte alguna que otra explicación -Sonrió de forma nostálgica. Una sonrisa dedicada a Katherine, me volvió a comer la ira.... ¿Por qué narices siempre era ella y no yo?-
-Habla antes de que me vaya -Pareció dudarlo unos momentos, pero asintió, cogió aire y me preparé para escuchar algo que seguramente me haría daño-
-Me dio rabia que no lloraras, por la chica a la que una vez amé el día de su muerte -Lo dijo todo de carrerilla sin parpadear ni respirar en toda la frase- Fin. Eso es todo.
-Entonces, con más razón hago bien en estar enfadada...
-¿Estás enfadada? -Sus ojos eran incrédulos, como si no pudieran creerse lo que estaban viendo o escuchando, ¿por qué este tío es así?-
-No... solo sé que la cosa acabará ahí para ti, pero no para mi -Me acerqué hasta quedar a centímetro de su cara- Mi final continúa, y no es precisamente un final feliz de cuentos de hada. -Me alejé, lo miré por última vez y me fui-
Había vuelto en taxi, no tenía ganas de coger el autobus, e incluso sospechaba con que lo había perdido, de todas formas, no era algo que me importara, mientras llegara a casa...
Entré y como era habitual y había descubierto apenas esa misma semana, todo estaba a oscuras y en silencio. Aquella casa que fue una vez el nido de risas infantiles y palabras de cariño y amor. Todo se había desvanecido.
Abrí despacio la puerta de mi habitación, todo estaba recogido, y las fotografías habían sido malamente restauradas, aun que teniendo en cuenta el estado en las que se encontraban, era increíble que tuvieran si quiera un mínimo de sentido, cogí un puñado donde solo salíamos Justin y yo, riendo y cogidos de la mano, el estaba siempre haciendo tonterías para que nos riéramos, y lo conseguía. Pasé las fotografías despacio fijándome en cada detalle, y fruncí el ceño al ver que las únicas fotografías que estaban rotas eran las de Justin y las mías y que las de Katherine estaban perfectas, sin un solo rasguño.
En un ataque de ira cogí las fotografías que tenía en las manos y las de Katherine y las tiré al suelo, cogí todo lo que encontraba, ropa, la mochila, libros, y lo iba tirando de un lugar a otro, solo podía oír el ruido de cosas rompiéndose. Pero me daba exactamente igual.
Una vez con todo destrozado, me percaté del hambre feroz que tenía, en ved de comer o ir a beber, me tumbé mirando hacia el techo y tirada en el suelo. Me apetecía dormir, y que en aquel sueño solo saliera yo, yo sola, sin nadie. Con mis pájaros quizás, pero con nadie más, estaba harta de todos, de todos.
-¿Katherine? ¿Por qué siempre la eliges a ella? Es... injusto ¿No me quieres? -La oscuridad de la habitación no me dejaba ver con claridad, pero sentí la sonrisa de Katherine... mientras hablaba con alguien ¿con quién?-
-Ay... pequeño... no sabes lo que dices -Katherine, pasó las manos sobre el rostro del chico, pude notar que el cerraba los ojos ante su tacto, disfrutándolo- Te quiero mucho, pero no de la forma que tu pides.
-¡Si! ¡Dijiste que si! ¡Que cuando cumpliera diecinueve años me darías una oportunidad!
-Y bien, señorito. ¿Cuántos años tienes? -El desconocido bajó la cabeza avergonzado, aún sin responder, ¿podría ser...?-
-Tengo catorce... Kate... -Una leve carcajada, y una inclinación por parte de ella sobre la sombra desconocida, y después de un segundo, un ronce entre los labios de ambos... y un grito que me dejó sorda... ¿De donde provenía? Tarde en darme cuenta, que el grito salía de mi propia garganta mientras mi rostro se inundaba en lágrimas saladas-
-¿April? -La voz de Jeremy me asustó. Estaba tiritando y tirada en el suelo, llevaba la misma ropa que el día anterior y mis ojos estaban rojos- Cielo ¿qué pasa? -No estaba segura de contestar, estaba confundida, ahora estaba más perdida que antes, cuando creí que no podría estar nunca más perdida de lo que estaba-
-Una pesadilla, estoy bien, tranquilo -Sonreí intentando calmarle, estaba nervioso, y temblaba ligeramente, intenté descifrar sus pensamientos, saber que le rondaba por la cabeza, pero yo sabía que solo le rondaba la maldita responsabilidad de hacerse cargo de mi-
-Bien... arréglate, yo te prepararé el desayuno ¿vale? -Asentí insegura mientras me frotaba los brazos con las manos, para intentar controlar el frío que sentía-
Me levanté y miré mi habitación, estaba desordenada, incluso más de lo que la recordaba, había papeles tirados por todo el suelo, y mi mundo se cayó cuando me di cuenta de que eran papeles de las fotografías que compartíamos Justin y yo. El único recuerdo del Justin del que una vez me enamoré.
Salí corriendo de mi cuarto y entré en el de él como una fiera. Ya no me iba a volver a hacer esto, ya no más, estaba cansada de él y todo lo que tenga que ver con él.
-¿Quién coño te crees que eres? -Le grité mientras el se levantaba sobresaltado de la cama, no llevaba camiseta, solo un pantalón de pijama- ¿¡Quién coño te crees que eres?! -Grité con todas mis fuerzas mientras le golpeaba el pecho. Estaba delante de mi con las pupilas delatadas y muy desconcertado. Gilipollas- ¡Me has hecho la existencia una mierda! ¡Te has ocupado de hacerme sentir mal! ¡Eres un puto gilipollas! ¿¡Qué te crees que me importa una mierda mi vida?! ¿¡Qué no sé como es?! ¿¡Cobarde?! ¡VETE A LA MIERDA, CAPULLO! ¡Insultas mucho sin dar motivos! ¡Me ves y ya empiezas con las caritas de asco! ¡Pedazo de gilipollas, las caritas de asco que te las aguante tu novia, que yo no tengo por qué aguantarlas! ¡Ya tengo suficiente con aguantar mi puta vida! ¡si tantos te molesto... ¡¡¡¡¡PARA TI ESTOY M-U-E-R-T-A!!!! ¡FINGE QUE MORÍ YO, Y NO KATHERINE! ¡PERO DÉJAME DE UNA PUTA VEZ EN PAZ! -Mi garganta se quejó por todos mis gritos, y respiraba con dificultad, en mis ojos habían tantas lágrimas que no podía ver absolutamente nada, las sequé frustrada conmigo misma con el dorso de mi mano, y salí dando un gran portazo y dejando a Justin solo, como el había hecho en innumerables ocasiones conmigo-
Me sentía en paz. Por primera vez desde hace mucho, pude gritar desde el fondo de mi alma.
Me dejé caer sobre mi cama y me tapé los ojos con las manos, ahora si estaba llorando. Esas fotografías eran mucho para mi, y aun que el Justin de ahora me la sudaba, el Justin que fue, no.
Me levanté de golpe al oír como el coche de Justin se encendía y salía como si dependiera de vida o muerte, Jeremy no se había mezclado y prefirió irse al trabajo más temprano. Yo caminaría.
Me duché, vestí y peiné y cuando estaba apunto de salir, vi las tortitas encima de la mesa, me acerqué y las olí de cerca, pero antes de que pudiera caer en la tentación me alejé lo más rápido que pude deshaciéndome y olvidándome del olor de ese postre tan apetitoso y apetecible.
Esta vez llevaba dinero, subí en el autobus y le pagué al chico del otro día, el día de hoy y el anterior, y mientras sonreía me despedí de el.
El camino se me hacía eterno, y mis ojos se abrieron de par en par cuando vi a Justin peleándose con ¿cuántos? ¿tres? chicos de nuestra edad, más o menos, Justin pegaba sin dudar y sin piedad, por lo que los otros hacían lo mismo, y aun que fuera difícil de creer, tuve la necesidad de ir a auxiliarlo cuando uno de ellos se abalanzó sobre él y le daba un golpe tras otro. Pero recordé que era exactamente así como él me hacía sentir cada vez que me insultaba o me miraba con cara de asco. Como si me hubieran dado una paliza brutal y luego me hubieran dejado tirada y abandonada a mi suerte.
Las clases eran aburridas, incluso más que el primer día, Manzana estaba algo enfadada porque las dejé tiradas pero por lo demás, el día fue igual. Me crucé varias veces con Casandra, y en todas esas veces me preguntó por Justin, a lo que yo solo respondí con un encogimiento de hombros. Que se joda ese imbécil, bastante mierda me ha hecho comer ya.
Estaba recogiendo mis cosas, o las pocas cosas y apuntes que tenía, me pasaba la mitad de las clases con mi Ipod escuchando música, cuando sentí un escalofrío en mi espalda.
Me giré y me quedé helada, Justin estaba delante de mi, lleno de heridas y moratones, con cara de dolor y cogeando. Aun que intenté resistirme, no pude evitar ir corriendo y agarrarlo mientras apoyaba uno de sus brazos alrededor de mi cuello y lo sentaba en mi asiento. Nos quedamos en silencio. Estaba claro que me estaba buscando pero yo no tenía nada que hablar con él, seguía enfadada, muy enfadada y no iba a dar mi brazo a torcer tan rápido.
-Tenemos que hablar -Dijo por fin-
-No quiero hablar. -Contesté seca e impasible-
-¿No quieres hablar o no quieres hablar conmigo? -Rió sarcástico. Yo seguí seria-
-Las dos, pero más la segunda que la primera -Continué recogiendo mis cosas mientras el me miraba de los pies a la cabeza-
-Me pasé... lo admito... fue... doloroso ver todo aquello y lo hice antes de que pudiera detenerme -Paré de recoger un momento, me giré totalmente hacia él y lo miré, intentando descubrir si me mentía o si me decía la verdad-
-Me da igual
-A mi no... es más -Se sonrojó ligeramente- Fui yo quien colocó en ese orden esas estúpidas fotografías... pero tenerte allí fue... demasiado para mi
-¿¡Y no lo fue para mi?! ¡Me gritaste en mi cara mil cosas, mientras estaba perdiendo a la única persona que podría haberme querido de verdad! No estás en tu sano juicio. -No contestó inmediatamente, prefirió observarme y escoger bien las palabras con las que me iba a contestar-
-Supongo... que debería darte alguna que otra explicación -Sonrió de forma nostálgica. Una sonrisa dedicada a Katherine, me volvió a comer la ira.... ¿Por qué narices siempre era ella y no yo?-
-Habla antes de que me vaya -Pareció dudarlo unos momentos, pero asintió, cogió aire y me preparé para escuchar algo que seguramente me haría daño-
-Me dio rabia que no lloraras, por la chica a la que una vez amé el día de su muerte -Lo dijo todo de carrerilla sin parpadear ni respirar en toda la frase- Fin. Eso es todo.
-Entonces, con más razón hago bien en estar enfadada...
-¿Estás enfadada? -Sus ojos eran incrédulos, como si no pudieran creerse lo que estaban viendo o escuchando, ¿por qué este tío es así?-
-No... solo sé que la cosa acabará ahí para ti, pero no para mi -Me acerqué hasta quedar a centímetro de su cara- Mi final continúa, y no es precisamente un final feliz de cuentos de hada. -Me alejé, lo miré por última vez y me fui-
Había vuelto en taxi, no tenía ganas de coger el autobus, e incluso sospechaba con que lo había perdido, de todas formas, no era algo que me importara, mientras llegara a casa...
Entré y como era habitual y había descubierto apenas esa misma semana, todo estaba a oscuras y en silencio. Aquella casa que fue una vez el nido de risas infantiles y palabras de cariño y amor. Todo se había desvanecido.
Abrí despacio la puerta de mi habitación, todo estaba recogido, y las fotografías habían sido malamente restauradas, aun que teniendo en cuenta el estado en las que se encontraban, era increíble que tuvieran si quiera un mínimo de sentido, cogí un puñado donde solo salíamos Justin y yo, riendo y cogidos de la mano, el estaba siempre haciendo tonterías para que nos riéramos, y lo conseguía. Pasé las fotografías despacio fijándome en cada detalle, y fruncí el ceño al ver que las únicas fotografías que estaban rotas eran las de Justin y las mías y que las de Katherine estaban perfectas, sin un solo rasguño.
En un ataque de ira cogí las fotografías que tenía en las manos y las de Katherine y las tiré al suelo, cogí todo lo que encontraba, ropa, la mochila, libros, y lo iba tirando de un lugar a otro, solo podía oír el ruido de cosas rompiéndose. Pero me daba exactamente igual.
Una vez con todo destrozado, me percaté del hambre feroz que tenía, en ved de comer o ir a beber, me tumbé mirando hacia el techo y tirada en el suelo. Me apetecía dormir, y que en aquel sueño solo saliera yo, yo sola, sin nadie. Con mis pájaros quizás, pero con nadie más, estaba harta de todos, de todos.
Capítulo 5
Llegamos a un edifico enorme rodeado por miles de parques de verde hierba y cancelas de color cobre oxidado.
Justin bajó antes que yo, y yo sin saber demasiado bien que hacer, le seguí.
Todo era incluso más grande que desde fuera, pasillos que parecían no acabar nunca rodeado de clases y más clases.
Tocó un timbre. La primera clase ya había acabado, chicos y chicas salían a la vez de las puertas, rápidos pero sin empujarse los unos a los otros.
Me fijé en una cara que me sonaba, seguramente la única que me sonaba. "Cass"
-¡Justin! -Gritó la chica nada más verlo. Llevaba una falda blanca y una blusa del mismo color que se ceñía a su pequeña, pero dotada de curvas, figura-
-Te dije, mil y una vez, que no soy Justin Casandra, deja de llamarme como te de la gana -Justin hablaba con dureza, pero su rostro no mostraba ni la más pizca de ella-
Casandra me miró, al igual que muchas otras personas, oía comentarios en voz baja, no sabía de que iba el tema pero estaba totalmente convencida de que era sobre mi. Agaché mi rostro, y mientras miraba mis zapatos me hice a la idea de que no podía huir.
Comencé a andar despacio, sin mirar a Justin que seguramente estaba matándome con su mirada, y Casandra... más de lo mismo.
Miré mi entorno, había dos clases de grupos, uno que parecían ser los "populares" y otro que de vista, parecía ser "el resto" ¿En que mundo vivíamos? ¿Seguíamos siendo críos? eso parecía.
-Nueva ¿Cierto? -Me giré un poco y lo primero que vi fue una melena rubia, larga y lisa, conjuntada con una falda vaquera corta, muy corta y una blusa, que aparentemente era dos tallas menos que la que debería usar- Yo soy Misty -Sonrió- ¿Y tú? -Todos parecieron asombrados de que hablara con aquella chica. ¿Qué esperaban? ¿Qué fuera la marginada de turno?
-Yo soy April -Contesté mientras la retaba con su mirada, y después de unos minutos de tensión e indecisión llamó a unas chicas exactamente iguales que ella salvo por el color de pelo y los ojos, esos ojos negros no son fáciles de conseguir-
-Bueno, bueno, bueno... -Empezó a hablar la pelirroja ¿Una manzana?- ¿Qué tenemos aquí? -¿Pretendía retarme? Absurda-
-Una persona, por si no lo habías notado, tranquila, suele pasar, es difícil distinguir a una humana de un animal -Puse la mejor de mis sonrisas mientras asentía como si lo que decía fuera imposible de ver, como si acabara de descubrir el nacimiento del mundo, de la vida-
-Aún me pregunto que animal serías tú... -Risitas, pero la mía destacó por encima de todas-
-El tuyo no es tan difícil -Medité un segundo- Una zorra, definitivamente, y sino -La miré directamente a los ojos para ver como caía- Una manzana, ¿o prefieres ser una zanahoria? -Abucheos y silbidos provenientes del grupo de personas que ahora nos rodeaba. Las amigas de la manzana parecían satisfechas conmigo y con mis respuestas-
-Ella es Cristina -Argumentó Misty mientras señalaba a la chica de pelo cobrizo y ojos marrones- Ella Ashley -Señaló esta vez a una chica rubia ceniza, con el pelo rizado y ojos verdes, más que una persona parecía una estatua ¿Tenía realmente algún defecto?- Y ella -Señaló a la manzana- Betty -Sonreí al escuchar su nombre. Su pelo era rojo, muy rojo, era delgada, alta y sus ojos era grises, parecidos a los míos-
-No, perdona... pero... tu para mi vas a ser siempre manzana -Le aseguré con total sinceridad y seriedad. Ella sonrió-
-Me lo he buscado, me rindo, llámame como quieres ¿Tu eres?
-Yo soy April, April James
-Que nombres más horrible -Dijo con mucho sarcasmo y cara de asco-
-Claro, Betty Boop, cuando tengas un nombre de diez, me avisas -Y esta vez, sonrió tímida, pero aceptó mi comentario de buena gana-
Y sin darme cuenta, todas ellas estaban enseñándome el edificio, era enorme, ahora más que antes, ese maldito lugar tenía de todo, ¡todo! en serio... muchos pensarían que es el mismísimo cielo, no te puedes aburrir en este lugar, exceptuando el hecho de que venimos aquí para estudiar y hacer algo digno con nuestro futuro. La campana volvió a sonar avisando a todos de que las clases estaban a punto de comenzar, entramos cada una en su clase y comenzó la pelea contra el sueño.
Al pasar por los pasillos, después de las clases, que se me hicieron eternas y aburridas, todos parecían mirarme con envidia ¿sería porque caminaba con ellas? obviamente... que estúpida soy, son las típicas populares que van de sobraditas con el mundo, pero yo sé muy bien que en el fondo, todas esas "típicas populares" son grandes personas, pero no lo pueden demostrar porque entonces la gente las comería, al fin y al cabo, es la gente buena la que siempre acaba mal.
-¿Sabéis de que me he enterado? -Gritó de repente Cristina, sobresaltándonos a todas- ¡Casandra y Drew tienen un lío!
-¿Por fin? ¡Ya era hora joder! -Todas parecieron reírse, pero a la vez parecían ¿decepcionadas? oh si, esto si era penoso tío. No podré quitarme de encima a ese maldito ni aun que le queme- Por cierto... Ap -¿Quién cojones era "Ap"?- Esta mañana viniste con ese pringado... no seréis... amigos ¿verdad? -Me sorprendió aquello, es decir, que ellos se odian o al menos, eso parece-
-¿Por? ¿Tan horrible es? ya lo suponía pero...
-Veamos, puede ser todo lo lindo que tu quieras -Me cortó Manzana- Pero es problemática, se salta las clases y luego vuelve lleno de moratones o bien... despeinado y con la ropa descolocada, sabes a que me refiero ¿no? -Betty enarcó una ceja, yo la imité-
-Tal vez es tonto y se cayera al suelo -Soltaron una carcajada ¿por esa tontería? quizás no se lo esperaron... oh dios, tiempo pasa rápido, necesito estar sola, ya he visto la luz del día lo suficiente-
-No, no se cayó al suelo te lo aseguro -Intervino Ashley-
-Y tu bien que lo sabes, eh, cerda -Ashley se puso roja como un tomate, o... como una Manzana. Sonreí ante aquel pensamiento que apenas rozó mi cerebro-
-Cosas que pasan, se diferencian en las que se repetirán y en las que nunca, jamás volverán a suceder... -Todas bajamos incómodas la cabeza, mientras vi como un grupo de chicas, todas ellas morenas se susurraban cosas y al ver que mientras susurraban nos miraban, no era muy complicado saber que decían. El mundo da asco-
Y antes de que pudiera volver a meterme en la conversación con las chicas, corrí detrás de Justin al ver que salía de allí. Si se iba y me dejaba sola ¿cómo volvería a casa? ¿en taxi? Joder, si no traje la cartera...
-¡Justin! -Lo llamé. El no pareció enterarse y fue al encuentro de una chica de pelo corto y negro y ojos azules como el fondo del mar, llevaba un vestido blanca que le llegaba hasta las rodillas, y sentí que estaba interrumpiendo algo cuando se besaron, delante de mis narices-
Cabreada, más conmigo que con ellos, me di la vuelta y salí corriendo ignorando las llamadas de la Manzana y su grupo. "Necesito salir de aquí. Ahora" Casi devolvía al ver aquello... después de todo, el no era Justin, al menos no el que conocía y había sido mi mejor amigo desde los cinco años, el era Drew ¿Por qué siempre se me olvida? Pues... ahora quería olvidar que el si quiera existía, ahora, ya.
Saqué el móvil de mi bolso y busqué en mi agenda de contactos hasta encontrar el nombre que estaba buscando. "Harry" lo marqué y esperé a que contestara.
-¿April? -Su voz parecía estar llena de esperanza, y por un momento sentí un pinchazo de arrepentimiento, pero se quitó al recordar a Justin, a Katherine, A la Manzana, a Jeremy... A la comida, ¿por qué no iba a olvidar un rato?-
-¿Podemos quedar?
-...
-Por favor...
-¿Vendrías a mi casa...? Mis padres no están. -Fue todo lo que necesite para aceptar-
El conductor del autobus me permitió subir gratis si prometía ir en autobus durante una semana entera, no me quedo más remedio que aceptar, así de paso, no tenía que acercarme a ese.
El camino fue más corto de lo esperado, y menos segura que antes bajé y subí al piso de Harry.
Cuando abrí sus ojos sabían exactamente porque había ido y por qué le había llamado, y sin pedirme explicaciones o motivos, me cogió de la mano, me metió dentro de su casa y me besó.
El primer beso fue dulce, tierno, como una bienvenida después de tanto tiempo, luego su lengua se hizo hueco entre mis labios entrando en contacto con mi boca. Me agarré a su cuello con mis brazos y el me rodeó la cintura. La respiración empezaba a fallarnos, paramos para coger aire, Harry me levantó y rodeé mis piernas en su cintura, y volvió a besarme, ahora la lujuria mandaba en nosotros.
A "oscuras" fuimos hacia su habitación, solo se oían nuestras respiraciones, me empujó con suavidad a su cama y empezó a quitarme la ropa, deleitándose con la vista de mi cuerpo desnudo, y antes de recapacitar o cambiar de idea, se hizo hueco en mi interior. Solté un leve jadeo ante el contacto de su miembro y mi vagina, me aferré más fuerte a su cuello y enterré mis dedos en su pelo cerrando los ojos, no quería ver su cara, llena de amor y mierdas de ese tipo, solo quería ese placer que conseguía hacerme creer que las cosas marchaban bien. Como antes.
Mi cuerpo estaba cubierto por una fina capa de sudor, al igual que el de Harry, que me acariciaba la espalda en un gesto que parecía más un gesto moral que uno íntimo. Tenía claro cual era su posición en mi corazón y que a la mínima que la cagara, lo mandaría a la mierda.
-¿Te sucedió algo? -Se atrevió a preguntar, cauto de mi reacción-
-En absoluto -Suspiró. No me creyó, ni el, ni tampoco yo- Pero ahora me siento mejor, Gracias- Me incorporé y le di un beso corto y apenas notorio en sus labios, para el no fue suficiente y me agarró con fuerza, me tumbó contra mi voluntad en la cama y me introdujo sin previo aviso su lengua, en busca de la mía, intenté resistirme, no me gustaba que me tratara así, pero me dejé en cuanto sentí ese pinchazo de placer, otra vez. Esa noche llegaría a casa muy tarde, si es que llego.
Cuando entré, todo estaba a oscuras, no se oía nada, supuse que todos se habían ido ya a dormir, agradecí mentalmente y algo avergonzada por las horas y mi apariencia, subí por las largas escaleras mientras me rogaba a mi misma no tropezar con mis torpes pies.
Conseguí llegar sana y salva a mi habitación, y al entrar una figura negra me asustó consiguiendo que casi soltara un grito, el no se movió, ni si quiera me miró, miraba el suelo, como si estuviera decidiendo que hacer o meditando algo que le carcomía por dentro.
Por fin, la trayectoria de sus ojos cambio y se volvió hacia mi. Estaba cabreado, no, eso es poco, estaba cabreadísimo, y por la forma en la que me miraba y que se encontraba en mi cuarto, adiviné que estaba cabreadísimo con y por mi culpa.
-¿Donde has estado? -Su voz me descuartizó. Bajé la vista y miré mis pies mientras jugueteaba con los dedos de mis manos-
-No es asunto tuyo... -Susurré. Le tenía miedo, ¿Qué me dirá ahora?-
-Oh, claro que si, zorra, por tú culpa, me han echado la culpa de que "te perdieras" ¿sabes si quiera lo preocupado que ha estado Jeremy? -Yo no contesté. Quería dormir, quizás llorar pero sobretodo dormir- No es su culpa que te tires al primero que ves -Mis pupilas se dilataron, y enfrenté su mirada-
-¿Ahora también vas a decidir con quien me acuesto? -Estaba enfadada... pero ¿qué podía hacer? mi voz no salía en el tono en el que debería salir, supuestamente-
-Si es necesario, si -Al principio, hubiera podido poner la mano en el fuego defendiendo la básica de que estaba bromeando, después, la ira solo aumento cuando observé su rostro sin una sola gota de burla o broma-
-¿Podrías salir de mi cuarto? Por favor... -Mi voz se quebró. Quería gritarle, quería pegarle por tratarme como si fuera una niña pequeña y no tuviera la suficiente inteligencia como para tomar mis propias decisiones, estaba harta de que todo el mundo me tratara siempre de esa forma. La niña huérfana, débil y sensible de la familia James-
-Hablo en serio, James -Se incorporó de la pared donde estaba apoyado y se dirigió a mi sin apartar los ojos y con aire amenazador, aun que para mi siempre lo era- Me da igual que te conviertas en una triste zorra desesperada -Cerré los ojos, no podía vencerlo, Justin, después de todo eres un punto clave para mi autoestima- Pero como vuelvas a hacer que Jeremy se preocupe, te las verás conmigo, señorita. -Y sin decir nada más, me bordeo con su mirada llena de asco y superioridad y me dejó sola en mi habitación, con más ganas de llorar que antes-
El ruido de la puerta cerrándose solo me cabreó más.
Formé un puño con mi mano derecha y lo mordí con todas mis fuerzas mientras me esforzaba por reprimir los sollozos, por nada del mundo quería que ese imbécil, que siempre me trataba mal, me compadeciera, y que mucho menos, me tomara por una chica débil, aun que tal y como estaban las cosas, ya me consideraba como una chica débil, algo que me carcomía por dentro haciendo que deseara coger un palo de metal y estamparselo en la cara esa que tiene. 'Que buena idea, algún día, tengo que hacerlo' susurré para mi misma, aun que luego, no tuviera el suficiente valor como para hacerlo, pero reconfortaba imaginarlo, pero solo reconfortaba una pequeña parte de mi, rota. El resto no solo estaba roto, el resto parecían motas de polvo por el impacto de ahora y de todos estos años. ¿cuántos? ¿cinco? -Sonreí con nostalgia, mientras me recostaba en el suelo y sonreía-
Esa noche, soñaría con Katherine, ahora la necesitaba y aun que luego doliera despertar y volver a la realidad, ella me aseguraría unas horas de felicidad.
martes, 12 de febrero de 2013
Capítulo 4
El hambre, había cesado, pero la ansiedad seguía ahí. Me apresuré a volver a mi habitación y cerré la puerta dejándome arrastrar por su superficie hasta caer sentada con la espalda apoyada en ella.
Debía de superar mis problemas, los tenía que superar, debía continuar adelante aun que me jodieran desde el principio. Debía seguir. -Me repetía a mi misma a la vez que me mecía deprisa y levemente de delante hacia atrás- y era en esos momentos en los que me preguntaba, porque había sido Katherine la que se tubo que ir, y no yo.
-Por favor Max, no hagas esto, no hagas esto, ella tiene miedo, le duele. Déjala -Susurró con su dulce voz por última vez, antes de abandonarnos a todos y hacer frente a su destino con lágrimas en los ojos y una carta de papel rosa claro entre sus manos-
-Katherine... Katherine... Ayúdame -Susurré en el silencio de mi habitación mientras miraba hacia algún lugar de mi techo- No debiste irte, no debiste dejarnos... No debiste hacerlo, ¿Por qué lo hiciste? -Mi tono de voz, fue poco a poco subiendo sin darme cuenta- Sabías que lo pasaríamos mal, y aun así, nos dejaste soy una cobarde y mi vida es insignificante, pero ¿la tuya? ¿no sabías que eras el corazón de miles de personas? ¿qué contigo, se marchó también la felicidad de ellas? ¿qué contigo se marchó la mía? -Mi visión empezó a emborronarse, y notaba como algo cálido se deslizaba por mis mejillas. Me gustaba llorar, era uno de los pocos ratos donde estaba completamente segura de que seguía teniendo sentimientos, fueran buenos o malos, seguían siendo sentimientos ¿no? - Eres una egoísta -Susurré mientras apoyaba todo el peso de mi cuerpo sobre la pared que conectaba con el marco de la puerta, y antes de que pudiera darme cuenta y hacer algo por impedirlo, el sueño me atrapó. Dejándome indefensa contra mis pesadillas, que esa noche serían difíciles de derribar.
-¡April! -¿Quién me llama? -¡¡April!! -¿April? -¡¡¡APRIL!!! -Ah, April soy yo... es cierto, estaba en mi cuarto y me quedé dormida... y de alguna forma las pesadillas han sido derribadas aun que por un momento creí que me vencían. Odio ese tipo de pesadillas, te hacen pensar que eres más fuerte que antes y luego, cuando te das cuenta que sigues siendo igual de cobarde, la autoestima baja aun más. -¡¡APRIIIIL!! -Reaccioné de nuevo al oír una voz que se me hacía familiar ¿Jeremy? -Voy.... -Contesté a pesar de las dudas, aun que no muy segura de que me hubieran escuchado, mi voz salió con apenas un hilo de volumen, y a esas horas de la mañana... Espera... ¿¡Qué hora es?! -Me acerqué lo más rápido que pude a la mesita que estaba al lado de mi cama, donde estaba el reloj y un libro de cuando era más pequeña "Romeo y Julieta" recuerdo que la primera vez que lo leí me resultó muy, demasiado raro, no estaba acostumbrada a leer obras de teatro, pero de alguna forma de cautivó tanto la historia que continué leyendo, y en el final lloré como no había llorado en toda mi corta vida, tendría... ¿catorce años? más o menos... Como pasa el tiempo...
El reloj marcaba las 8:12 y va en aumento. Genial, a duras penas conseguiré llegar temprano, aun que de la primera clase me olvido, va, mejor, así tengo un poco más de tiempo para dormir, pero en vez de dormir, me pegué una ducha de media hora. Jeremy, o Justin (Drew) o quien fuera, se cansó de llamarme y con un suspiró y una inocente maldición bajó las escaleras y minutos después oí la puerta principal cerrarse. Me quedé sola, aun que la costumbre ya hace que no me resulte desagradable, al revés, amo estar en total silencio, no me incomoda y dudo que pueda hacerlo alguna vez.
Al salir de la ducha, me puse unos jeans azul claro apretados, una camiseta de tirantas blanca y negra muy ancha y unas converse.
Me hice una coleta alta (algo mal hecha la verdad, no soy muy buena a la hora de peinar) y deje algunos mechones de pelo suelto, tenía cara de muerta, como de costumbre, me apreté y di pellizcos en mis mejillas para intentar, inútilmente, dar un poco de color, cogí una bolsa a modo de bandolera de cuadros de colores oscuros y salí de mi habitación.
Al salir casi me caigo para atrás, Justin acababa de salir de su habitación, llevaba una blusa blanca y unos vaqueros de un color oscuro, su flequillo caía desordenado sobre sus ojos, y sus ojos estaban casi igual de dilatados que los míos.
-No jodas -Susurró-
-Debería decir yo eso -Susurré con, otra vez, ese maldito tono de voz tan bajo ¿Por qué soy así?-
-Verás, vas a ir a una universidad extremadamente... ¿chismosa? ¿cotillas? lo que prefieras, y si ven que llegamos juntos, a la misma hora, te aseguro, señorita James, que van a pensar lo peor
-¿Que nos hemos acostado? Por casualidad -Dije en tono sarcástico mientras pasaba por su lado y le daba largas- A mi, me da igual.
-Pero a mi no, yo tengo... -Se calló antes de acabar la frase, pero sabía exactamente lo que iba a responder, yo enarqué una ceja-
-Envíale un mensaje -Respondí como si fuera la cosa más obvia del mundo-
-Como si fuera tan fácil -Suspiró ¿Quién se creía?-
-Es tan fácil como mandarle un mensaje, o si prefieres saltarte otra clase, por mi, guay -Comencé a bajar las escaleras con prisa y algo de miedo por el accidente de la noche anterior-
-No te soporto, cada día menos -Dijo, duro, infalible e indiferente. Mientras volvía a hacer que mi corazón estrujara e hiciera que se desvaneciera la poca confianza que había conseguido al haber llorado la noche anterior-
-El sentimiento es mutuo -Susurré, y esta vez no lo escucho-
Me paré en seco al darme cuenta de que debería ser Justin quien me llevara a la universidad, siempre tenía un taxi o un autobus, pero el tiempo...
-Sube o te dejo ahí -Justin ya estaba dentro del coche. En el lado del conductor, yo fruncí el ceño, agaché la cabeza y me senté a su lado como copiloto-
El camino se hizo largo e interminable, ninguno de los dos habló, el odio... no, la irritación que sentíamos cuando estábamos los dos solos (o con gente) nadie la podía negar y mucho menos nosotros, también en este tipo de situaciones me hacía preguntas como ¿De donde nació este odio? ¿Esta profunda incomodidad? ¿Nacería a partir de lo de Katherine...?
-Verás, April... las personas a veces, por mucho que luchen... -Yo ya sabía que iba a decir, Katherine no movía ni un solo músculo, y aun que estaba con su habitual sonrisa, sus ojos no me consolaban como hacía siempre. Mi cuerpo se tensó, no quería oír aquello, pero sabía que debía hacerlo- No pueden hacer nada, y Kate ha luchado mucho, te lo digo yo, pero ha sido derrotada... como en un videojuego -Gilipollas, pensé ¿cómo coño se atrevía a comparar un videojuego con el mundo real? ¿Con Katherine? Con mi Katherine... la que me enseñó a andar... a leer, a escribir, a hablar... minimamente bien, a querer... ella ya no estaba y nunca más volvería, nunca más me diría que me quería, ni tampoco diría que todo iba a salir bien, estaba sola, con el suave sollozo de alguna personas y mi garganta y ojos secos, como un pozo sin agua-
Capítulo 3
-¡JUSTIN! -Oí gritos y una voz que parecía furiosa. Oía también sus pasos acercándose a ¿Mi habitación?-
-¡Justin! -Mi pupilas se dilataron al ver la figura de una chica delgada y de estatura baja, de piel bronceada y cubierta por una larga mata de pelo marrón, cuyos mechones acababan en rizos, pero lo que mis ojos no creyeron realidad fueron sus ojos, tan azules que los habría confundido con el mismísimo cielo, mirando inquietos el entorno.. No, la personas, que tenía delante, Ella. -Ups... La cague ¿Verdad? -Su rostro se ladeo levemente hacia su lado derecho, en signo de disculpa- No quería gritarte... buscaba a...
-Justin- Me apresuré yo a decir, no quería que se asustara por mi aspecto, ya estaba acostumbrada a que me trataran como una zombie viviente- Está en su cuarto, creo.
-¿Su cuarto? Pensé que era est... -Antes de que acabara, Justin entró por la puerta, y para mi sorpresa no tenía el ceño fruncido-
-Cass ¿Cuántas veces te dije ya que este cuarto a partir de ahora es de... A-a-a... James? -Mi corazón se sintió ofendido. ¿Por qué me llamaba por mi apellido? ¿Se había dado un golpe o algo por el estilo? ¿Estaba buscando pelea?- Vamos -Cogió con ¿dulzura? la mano de Cass, mientras a mi me miraba con ojos duros y fríos. Me odiaba, estaba segura-
Cerró la puerta de un golpe, y por el impacto cerré ligeramente mis ojos.
Necesitaba llorar, pero no lo iba a hacer.
April guardó su poca ropa en los cajones y en las perchas del armario, intentando con todas sus fuerzas ignorar aquellas fotografías, intentando con todas sus fuerzas no volver a ver a Katherine.
-Mira, April -Susurró con su habitual y empalagosa dulce voz- Eso es un Mirlo -Señaló un pequeño pájaro completamente negro, parecía asustado, igual que yo- Es un pajarito muy bonito ¿verdad? -Asentí- ¿No te da miedo? Es decir... El Mirlo es negro, muy negro y parece solo-Yo medité bien su pregunta antes de volver a girarme hacia el Mirlo. y más convencida que antes negué con la cabeza, aquel pajarito, era precioso a los ojos de April y su estaba solo, era un motivo más por no abandonarle. Katherine sonrió-
Se cambió de ropa y se puso el pijama, no era tarde, al menos no demasiado, pero no pretendía ni ahora ni nunca salir de su... habitación. Sería, le gustara o no su refugio contra las cosas malas, y ante aquel absurdo comentario, April ignoró la llamada de Jeremy para cenar, y se acostó en su cama. Cerró los ojos, y deseó no soñar sobre nada, no ahora, no aquel día, no en ese momento.
Cuando despertó, eran prácticamente las cinco de la mañana (menos cuatro minutos) y su oportuna hambre la incordiaba, pero no comería... ¿Y si bebía algo? Quizás... Tal vez así podría dormir tranquila durante dos horas más.
Abrió la puerta de su cuarto, la cerró con cuidado de no hacer ruido, y de puntillos comenzó a caminar por el oscuro pasillo. No se oía nada, absolutamente nada, el frío del primer escalón de la larga escalera, hizo estremecerse y contener la respiración. Esa escena parecía sacada de una película de miedo, no... una película de terror, a la que titularían "En busca de la April perdida"
-¿Qué haces aquí? -La voz de Justin partió aquel silencio sepulcral haciendo que April soltara el grito más fuerte de toda su vida y resbalara por culpa del escalón, y sin darse cuenta, Justin hizo un extraño movimiento, consiguiendo sujetar a April. Una de sus manos estaba en las caderas de ella y la otra en el antebrazo derecho, April tan solo tenía los brazos suspendidos y ligeramente levantados, asustada de la caída que pudo haberle hecho mucho daño y sin percatarse de que su rostro estaba apenas de tres centímetros de el de él-
En cuanto Justin se dio cuenta de la posición que tenían, situó a April lejos de la escalera y la soltó. April no reaccionaba, solo le miraba fijamente, aun pensando en los motivos de que la ayudara y no la dejara caer. El Justin que ella conocía la habría ayudado, si, pero el que tenía delante no era Justin, era Drew... Drew... Espera... ¿Esa tal "Cass" lo había llamado Justin? ¿Qué quiere decir? -April sonrió levemente- ¿Importa acaso? Como si la reina lo llama Justin.
-No has contestado -Y ya volvía ese gilipollas- ¿Qué mierda haces aquí?
-¿Acaso te importa? ¿Tengo que contarte cosas de mi vida? ¿Con qué razón? ¿Con qué derecho? -Me encogí y sujete con mis dedos temblorosos mi camisón blanco. El seguía con ese puta mirada, como habría deseado apartarla de un guantazo-
-Es cierto -Se giró dándome la espalda- No me interesa ni lo más mínimo, pero no me fío de que no nos vayas a romper algo
-Imbécil -Susurré con un hilo de voz apenas audible-
-¿Qué decías?
-Nada...
Y ahora más motivado que antes, se dirigió a su cuarto dejándome otra vez sola en esa maldita oscuridad. ¿Cuándo me dejará en paz el color negro? ¿Por qué me persigue? Y lo peor de todo... Ya no tengo ni sed.
lunes, 11 de febrero de 2013
Capítulo 2
Drew apretó los puños, su entrecejo parecía permanente, y sus ojos, ahora más enfadados que nunca, me susurraron cosas que no fui capaz de soportar. Lo que una vez conseguí evitar, sabía con precisión que no lo iba a conseguir ahora. Al menos, no por el momento.
Cerré un instante mis ojos para serenarme, cuando los abrí, Drew había ladeado su cabeza un poco hacia la derecha, pretendía leer mis pensamientos, como siempre conseguiría hacerlo, y como siempre usaría eso como ataque, y antes de que le diera tiempo a leer mis ojos los aparté velozmente.
-Si me vuelves a llamar... "Eso" -Dijo con el tono de voz más amenazante que había oído en toda mi vida- Desearás no haber nacido ¿He sido lo suficientemente claro? ¿O pretendes hacer que te lo repita? -Mi lado racional me dijo que asintiera para acabar con toda aquella pesadilla cuento antes, pero mi lado rebelde, que un día lideró sobre el resto, me gritaba como si la vida le fuera en ello que le llamara Justin, que le demostrara que no era una cobarde, que tenía dignidad, y mi propia forma de recibir las noticias impactantes... si el lloraba al recibir una, pues muy bien, si yo solamente me quedaba quieta, pues muy bien, es que no entiendo porque cojones viene este a darme clases de "cobardes" y a decirme mierdas cuando soy igual o mejor que él...
Antes de que pudiera darme cuenta, mi lado "rebelde" había liderado por escasos segundos al resto, y cuando levanté el rostro y vi el suyo, mi lado racional volvió a hacerse con el poder.
Asentí. Suspiró. Me giré. Se giró. Mi corazón latió a duras penar, mientras oí el ruido de sus pisadas al salir del salón con suelo de madera de un color marrón crema.
-Cobarde- Me dije a mi misma. -Cobarde- -Cobarde-
-¡Te crees el centro del mundo! ¿Qué narices haces ahí parada como si no fuera contigo la cosa? ¿Acaso no piensas llorar? ¿Acaso solo piensas mirar y ver como se va? ¿Así demuestra ese supuesto "amor" que sentías hacia ella? ¿Tan falsa eres? ¿Tan hipócrita y masoquista? Definitivamente, no tienes corazón, y a partir de ahora, no pienso compartir el mío con el tuyo. Ni ahora ni nunca.
Poco a poco, despacio, sin prisa, me puse en cunclillas sobre el suelo, respiré con dificultad, cerré con fuerza los ojos, e intenté proteger lo que quedaba de mi corazón, uno que espero tener, uno que espero seguir teniendo... No, sé muy bien que no, y me duela o no me duela, no puedo hacer nada por evitarlo. Soy un punto en el mundo. Sin importancia. Sin significado. Sin valor. Sin cariño. Sin amor. Sin corazón.
-¿April? -La voz de Jeremy me sobresaltó. Me levanté lo más rápido que pude de mi anterior posición y en pocos segundos conseguí arreglar el tono de mi voz y el brillo de mis ojos, si era demasiado brillante, sospecharían de mi, años y años de práctica para mejorarla y perfeccionarla hasta en los detalles más pequeños e insignificantes-
-¿Si, Jeremy? -Mi voz sonó demasiado melosa. Un error por mi parte-
-¿Fue Drew demasiado duro? -Su cara mostraba con un simple leve ceño fruncido su preocupación, tenía dos posibilidades, decirle la verdad y joder a Drew, o mentirle y joderme yo, y como siempre, mi lado cobarde venció-
-En absoluto -Mentí- Ha sido incluso agradable -El sonrió como si no acabara de creérselo-
Me hizo una señal. La seguí con la mirada y llegaba a las escaleras, asentí y me dirigí a ellas. Parecía larga, pero una vez que vas subiendo por ella, es como si fuera corta, muy corta.
En la planta de arriba nada había cambiado, un largo pasillo con cuatro habitaciones y un baño, e incluso, sino recuerdo mal, mi habitación era la última, la que estaba más pegada a la de... Justin. ¿Qué te he hecho yo, Dios?
Pasé por el largo pasillo de puntillas rezando que mi "buena suerte" no consiguiera que me encontrara con Justin justamente cuando yo estaba pasando, y solo cuando llegué a mi habitación suspiré aliviada, la abrí como si dentro algo o alguien me fuera a comer. ¿Quién me decía a mi que no estaba Justin esperando para atacar? pero, por una vez, tuve suerte.
La habitación estaba pintada con garabatos de los que no me sentía especialmente orgullosa, en un fondo azul claro de bebé, una gran ventana que dejaba pasar la luz del sol, y junto a ella una cama individual con sábanas de colores suaves y formas redondas. El escritorio blanco inmaculado estaba en la otra pared, y en el hueco de dicho mueble, una silla naranja con ruedas. ¿Qué hacía una silla naranja en mitad de una habitación de tonos claros y suaves? reí un poco al recordar mi capricho por la dichosa silla. Nada más verla, amé el color y puede que haya cambiado mucho, pero gracias a dios, eso seguía igual.
Mi maleta color lavanda estaba delante del armario blanco impoluto con pegatinas por todas las puertas que le daban un aspecto infantil. Lo abrí y me estremecí.
En el fondo del armario había millones, no, trillones de fotografías de todos nosotros... Justin, Jeremy, Jazzy, Jaxon yo y... Katherine, con esa sonrisa grande y hermosa por la que muchas chicas se habían peleado, su piel bronceada como si se tratase de café con leche hacia que sus ojos marrones se vieran más grandes y que su pelo corto, rizado y rubio ceniza brillara más. En todas las fotografías aparecía con un vestido blanco, lo único que cambiaba era el largo. Dulce, pacífica, todos la amaban y... la amarán siempre, ella por el contrario, siempre aparecía despeinada, con los puños cerrados y el ceño fruncido, siempre enfadada y buscando pelea, su pelo colo negro grisáceo y sus ojos grises y grandes hacían que su cara pareciera más pequeña de lo que en verdad era. A ella por el contrario, no la querían todos... y aún se estaba pensando si alguna vez, alguien llegaría a hacerlo de verdad.
En una fracción de segundos, sus ojos se posaron en un niño, al igual que ella con los puños cerrados, pero con una brillante sonrisa. Despeinado y lleno de barro, como si acabara de jugar... aun que en verdad, es eso exactamente lo que hizo... Justin, la personas más bipolar, fría y gilipollas que había conocido en su vida, fue una vez, su mejor amigo y... su primer amor.
domingo, 20 de enero de 2013
Capítulo 1
«Cuando
la vida te maltrata, te tira y no deja que te levantes, es difícil
contradecirla, levantarse, o al menos, intentarlo. Te pasas toda la vida luchando por alcanzar
algo que nadie sabe con certeza que existe. ¿Qué es esa felicidad de lo que
todos hablan? ¿Por qué nadie que yo conozca la ha conseguido en su plenitud? ¿Es esa “felicidad” una mentira, para hacernos
a todos la vida un poco “más llevadera”? ¿Por qué luchar por algo… que no
parece existir? ¿Ahí afuera hay algo? ¿Puedo confiar? ¿Puedo dejarme caer? ¿Me
sujetarás? ¿Me ayudarás a extender las alas hacía el cielo, ahora teñido del
color de tus ojos? ¿Volarás…? No…
¿Volarás a mi lado?
Confío
en ti, Jeremy. No me dejarás. Lucharás por mi, sé que lo harás. Me salvaste, y
puede que nadie que yo conozca haya alcanzado la “felicidad” pero… si a alguien
que si la alcanzó, más cercana a mi que cualquier otra persona. Yo. Gracias a
ti.
Tu me
ayudaste a continuar a pesar de que mis alas, una vez fueron arrebatadas. Tu me
dejastes las tuyas, y me permitiste aferrarme a tus hombros. No lo olvidaré
jamás. Aun que… Deje de estar a tu lado… Aun que abandone este lugar. Seguirás
en mi corazón. Porque a pesar de que todos dijeron que el cáncer me venció, yo
sé que no. Luché con todas mis fuerzas, ni para mi, ni para ti, eso es perder.
¿Me equivoco? Ambos sabemos que no lo hago. Y por última vez, repito, que mi
corazón se quedará siempre a tu lado. No te dejará, ni tampoco yo lo haré.
Con
todo el amor que una vez te pude entregar, y la esperanza de que algún día rehagas
tu vida, Katherine. «
5 años
después
—Hola April.
¿Qué tal el viaje? –Esa persona, a mis ojos un completo extraño, tenía una
mirada dulce, pero pude ver, que no todo lo que mostraba era lo que de verdad
sentía. Pude percibir en esas sencillas palabras dolor, mucho dolor. Y estaba prácticamente
segura del motivo del dolor-
—Normal,
supongo –Hice una esfuerzo sobrehumano por sonreír. Pero por más que lo
intentara no podía, en el había tantos recuerdos. Tantas lágrimas derramadas
sin ningún motivo-
—Bueno…
Tendrás hambre –El extraño volvió a sonreír. Se esforzaba en parecer calmado,
se esforzaba en parecer normal…-
—Si… tengo…
hambre –Mentí lo mejor que pude, a pesar
de eso, ambos sabíamos que no serviría de nada toda aquella farsa-
—¿Te gustan
los guisantes con jamón? –Hice una mueca
ante aquella… despiadada pregunta. Sin duda me atacó por la espalda, los
odiaba-
—No
realmente -Bajé con vergüenza y pena mi
rostro, y jugué con los dedos de mis manos, esperaba que se hubiera defraudado
y que se quisiera deshacer de mi cuando apenas acabábamos de vernos después de
tanto tiempo-
—Menos mal –Su respuesta me impresionó- Todos en esta casa los odiamos -El sonrió, y no pude evitar sonreír también,
había olvidado por un momento, que aquel hombre fue un día mi “Padre” mi “mejor
amigo” … Jeremy-
Entramos en la hermosa casa vista desde
afuera, la decoración era una obra maestra, todos aquellos pequeños detalles,
sin lugar a dudas eran increíbles y seguramente también eran recuerdos. Jeremy
dejó mis pequeñas maletas de un color lavanda suave en la puerta principal, dos
en total, y rozó mi hombro con su mano derecha de una forma cariñosa, como si
supiera que lo estaba pasando mal. Muy mal. Perdida. De nuevo.
Mi cuerpo se
tensó, cerré fuertemente los ojos, quería salir corriendo, no quería estar en
aquel sitio, no ahora, aun no. Había pasado mucho tiempo desde que aquel chico…
había tenido el valor de mirarme a la cara, y llamarme cobarde, cuando sus ojos
estaban tan aguados, que parecía que me estaba echando en cara, que fuera él el
que estaba así y no yo. No reaccioné. Dejé que me gritara y me insultara, no me
defendí. No podía. Tenía razón.
Jeremy sabía
como me encontraba. Parecía entenderme, a pesar de que ya habían pasado cinco
años, y parece que fue ayer cuando toda mi vida se arruinó. Cuando toda mi vida
parecía haberse destrozado y haberse ido la paz. Junto a ella. Junto a
Katherine.
Mi cuerpo tenso,
se tenso aún más cuando le vi. El flequillo cayendo de forma desordenada sobre
sus ojos, su pelo seguía rubio, incluso más que antes. Sus ojos color miel estaban
clavados en algo que solo el sabía. Aun que quizás, ni si quiera él. Llevaba
una camiseta blanca en forma de V y encima una sudadera roja y blanca. Sus
pantalones vaqueros caían ligeramente dejando ver sus bóxer. No se percató de
mi presencia, si lo hubiera hecho, hubiera salido corriendo nada más verme.
Iba a
sentarse en el sofá cuando se paró e secó clavando sin pudor sus ojos sobre mi.
Sentía que su mirada quemaba mi cuerpo, no quería bajar la mía, pero no me
quedó más remedio. No era lo suficiente fuerte, al menos no por ahora.
Tardó en
identificarme. Cuando lo hizo, abrió los ojos como si hubiera visto un
fantasma, e intentó salir corriendo.
Jeremy no le
dejó, le frenó en seco.
Murmuraron
algo que no llegué a oír, y después él maldiciendo por lo bajo se dio la vuelta
hasta estar frente a mi.
Sentí que mi
pecho subía y bajaba por la tensión acumulada. Intenté estabilizarla pero fue
inútil, siempre me sucedía aquello cuando él me miraba con esos ojos, de esa
manera, que se había hecho tan habitual como si tratase de respirar, aun que
eso en presencia de él tampoco era posible.
Jeremy tosió
de forma brusca. Adiviné que le estaba haciendo una señal al chico que me
clavaba anillos de fuego a través de su mirada, gruñó y suavizó su mirada. O eso
intentó.
-Bueno
chicos… Intuyo que ya se habrán… acordado –La incomodidad aumentó, si antes
quería salir corriendo ahora quería desaparecer-
-Lamentándolo
mucho –Jeremy le miró mal. Aun que después de todos sus comentarios ofensivos
ese era un simple rasguño- si… –apretó los dientes con furia, ira-
-April –Jeremy
se acercó a mi, este era el peor momento de todos, tendría que tender mi mano y
ofrecérsela para ver como la mira con asco y la rechaza en rotundo- Drew –Me extrañé
al ver que lo llamaba por aquel nombre-
El volvió a
gruñir. Apretaba fuertemente sus puños. Yo por el contrario, le tendí mi mano.
Y como siempre. La miró con asco, y esperó unos minutos a que diera por aludido
su rechazo. Ni si quiera quería tocarme la mano. Aun que fuera un roce.
Jeremy indignado
pero a la vez, conforme al saber que no conseguiría más de él, fue a buscar mis
maletas, para subirlas por una larga y alta escalera. –a mi cuarto- predije.
Drew y yo
nos quedamos a solas. Su mirada me estaba matando. Si no decía algo explotaría.
-Con que…
Drew… -No pude evitar una carcajada muda, su mirada se nubló detrás de su
flequillo-
-No me llames.
No te atrevas a nombrarme –De un momento a otro, noté como nuestros alientos se
mezclaban por distintas razones. Una por el odio hacia mi, y otra por los
nervios que le producía aquel chico-
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