miércoles, 13 de febrero de 2013

Capítulo 5


Llegamos a un edifico enorme rodeado por miles de parques de verde hierba y cancelas de color cobre oxidado.
Justin bajó antes que yo, y yo sin saber demasiado bien que hacer, le seguí.

Todo era incluso más grande que desde fuera, pasillos que parecían no acabar nunca rodeado de clases y más clases.

Tocó un timbre. La primera clase ya había acabado, chicos y chicas salían a la vez de las puertas, rápidos pero sin empujarse los unos a los otros.

Me fijé en una cara que me sonaba, seguramente la única que me sonaba. "Cass"

-¡Justin! -Gritó la chica nada más verlo. Llevaba una falda blanca y una blusa del mismo color que se ceñía a su pequeña, pero dotada de curvas, figura-

-Te dije, mil y una vez, que no soy Justin Casandra, deja de llamarme como te de la gana -Justin hablaba con dureza, pero su rostro no mostraba ni la más pizca de ella-

Casandra me miró, al igual que muchas otras personas, oía comentarios en voz baja, no sabía de que iba el tema pero estaba totalmente convencida de que era sobre mi. Agaché mi rostro, y mientras miraba mis zapatos me hice a la idea de que no podía huir.

Comencé a andar despacio, sin mirar a Justin que seguramente estaba matándome con su mirada, y Casandra... más de lo mismo.

Miré mi entorno, había dos clases de grupos, uno que parecían ser los "populares" y otro que de vista, parecía ser "el resto" ¿En que mundo vivíamos? ¿Seguíamos siendo críos? eso parecía.

-Nueva ¿Cierto? -Me giré un poco y lo primero que vi fue una melena rubia, larga y lisa, conjuntada con una falda vaquera corta, muy corta y una blusa, que aparentemente era dos tallas menos que la que debería usar- Yo soy Misty -Sonrió- ¿Y tú? -Todos parecieron asombrados de que hablara con aquella chica. ¿Qué esperaban? ¿Qué fuera la marginada de turno?

-Yo soy April -Contesté mientras la retaba con su mirada, y después de unos minutos de tensión e indecisión llamó a unas chicas exactamente iguales que ella salvo por el color de pelo y los ojos, esos ojos negros no son fáciles de conseguir-

-Bueno, bueno, bueno... -Empezó a hablar la pelirroja ¿Una manzana?- ¿Qué tenemos aquí? -¿Pretendía retarme? Absurda-

-Una persona, por si no lo habías notado, tranquila, suele pasar, es difícil distinguir a una humana de un animal -Puse la mejor de mis sonrisas mientras asentía como si lo que decía fuera imposible de ver, como si acabara de descubrir el nacimiento del mundo, de la vida-

-Aún me pregunto que animal serías tú... -Risitas, pero la mía destacó por encima de todas-

-El tuyo no es tan difícil -Medité un segundo- Una zorra, definitivamente, y sino -La miré directamente a los ojos para ver como caía- Una manzana,  ¿o prefieres ser una zanahoria? -Abucheos y silbidos provenientes del grupo de personas que ahora nos rodeaba. Las amigas de la manzana parecían satisfechas conmigo y con mis respuestas-

-Ella es Cristina -Argumentó Misty mientras señalaba a la chica de pelo cobrizo y ojos marrones- Ella Ashley -Señaló esta vez a una chica rubia ceniza, con el pelo rizado y ojos verdes, más que una persona parecía una estatua ¿Tenía realmente algún defecto?- Y ella -Señaló a la manzana- Betty -Sonreí al escuchar su nombre. Su pelo era rojo, muy rojo, era delgada, alta y sus ojos era grises, parecidos a los míos-

-No, perdona... pero... tu para mi vas a ser siempre manzana -Le aseguré con total sinceridad y seriedad. Ella sonrió-

-Me lo he buscado, me rindo, llámame como quieres ¿Tu eres?

-Yo soy April, April James

-Que nombres más horrible -Dijo con mucho sarcasmo y cara de asco-

-Claro, Betty Boop, cuando tengas un nombre de diez, me avisas -Y esta vez, sonrió tímida, pero aceptó mi comentario de buena gana-

Y sin darme cuenta, todas ellas estaban enseñándome el edificio, era enorme, ahora más que antes, ese maldito lugar tenía de todo, ¡todo! en serio... muchos pensarían que es el mismísimo cielo, no te puedes aburrir en este lugar, exceptuando el hecho de que venimos aquí para estudiar y hacer algo digno con nuestro futuro. La campana volvió a sonar avisando a todos de que las clases estaban a punto de comenzar, entramos cada una en su clase y comenzó la pelea contra el sueño.

Al pasar por los pasillos, después de las clases, que se me hicieron eternas y aburridas, todos parecían mirarme con envidia ¿sería porque caminaba con ellas? obviamente... que estúpida soy, son las típicas populares que van de sobraditas con el mundo, pero yo sé muy bien que en el fondo, todas esas "típicas populares" son grandes personas, pero no lo pueden demostrar porque entonces la gente las comería, al fin y al cabo, es la gente buena la que siempre acaba mal.

-¿Sabéis de que me he enterado? -Gritó de repente Cristina, sobresaltándonos a todas- ¡Casandra y Drew tienen un lío!

-¿Por fin? ¡Ya era hora joder! -Todas parecieron reírse, pero a la vez parecían ¿decepcionadas? oh si, esto si era penoso tío. No podré quitarme de encima a ese maldito ni aun que le queme- Por cierto... Ap -¿Quién cojones era "Ap"?- Esta mañana viniste con ese pringado... no seréis... amigos ¿verdad? -Me sorprendió aquello, es decir, que ellos se odian o al menos, eso parece-

-¿Por? ¿Tan horrible es? ya lo suponía pero...

-Veamos, puede ser todo lo lindo que tu quieras -Me cortó Manzana- Pero es problemática, se salta las clases y luego vuelve lleno de moratones o bien... despeinado y con la ropa descolocada, sabes a que me refiero ¿no? -Betty enarcó una ceja, yo la imité-

-Tal vez es tonto y se cayera al suelo -Soltaron una carcajada ¿por esa tontería? quizás no se lo esperaron... oh dios, tiempo pasa rápido, necesito estar sola, ya he visto la luz del día lo suficiente-

-No, no se cayó al suelo te lo aseguro -Intervino Ashley-

-Y tu bien que lo sabes, eh, cerda -Ashley se puso roja como un tomate, o... como una Manzana. Sonreí ante aquel pensamiento que apenas rozó mi cerebro-

-Cosas que pasan, se diferencian en las que se repetirán y en las que nunca, jamás volverán a suceder... -Todas bajamos incómodas la cabeza, mientras vi como un grupo de chicas, todas ellas morenas se susurraban cosas y al ver que mientras susurraban nos miraban, no era muy complicado saber que decían. El mundo da asco-

Y antes de que pudiera volver a meterme en la conversación con las chicas, corrí detrás de Justin al ver que salía de allí. Si se iba y me dejaba sola ¿cómo volvería a casa? ¿en taxi? Joder, si no traje la cartera...

-¡Justin! -Lo llamé. El no pareció enterarse y fue al encuentro de una chica de pelo corto y negro y ojos azules como el fondo del mar, llevaba un vestido blanca que le llegaba hasta las rodillas, y sentí que estaba interrumpiendo algo cuando se besaron, delante de mis narices-

Cabreada, más conmigo que con ellos, me di la vuelta y salí corriendo ignorando las llamadas de la Manzana y su grupo. "Necesito salir de aquí. Ahora" Casi devolvía al ver aquello... después de todo, el no era Justin, al menos no el que conocía y había sido mi mejor amigo desde los cinco años, el era Drew ¿Por qué siempre se me olvida? Pues... ahora quería olvidar que el si quiera existía, ahora, ya.

Saqué el móvil de mi bolso y busqué en mi agenda de contactos hasta encontrar el nombre que estaba buscando. "Harry" lo marqué y esperé a que contestara.

-¿April? -Su voz parecía estar llena de esperanza, y por un momento sentí un pinchazo de arrepentimiento, pero se quitó al recordar a Justin, a Katherine, A la Manzana, a Jeremy... A la comida, ¿por qué no iba a olvidar un rato?-

-¿Podemos quedar?

-...

-Por favor...

-¿Vendrías a mi casa...? Mis padres no están. -Fue todo lo que necesite para aceptar-

El conductor del autobus me permitió subir gratis si prometía ir en autobus durante una semana entera, no me quedo más remedio que aceptar, así de paso, no tenía que acercarme a ese.

El camino fue más corto de lo esperado, y menos segura que antes bajé y subí al piso de Harry.

Cuando abrí sus ojos sabían exactamente porque había ido y por qué le había llamado, y sin pedirme explicaciones o motivos, me cogió de la mano, me metió dentro de su casa y me besó.

El primer beso fue dulce, tierno, como una bienvenida después de tanto tiempo, luego su lengua se hizo hueco entre mis labios entrando en contacto con mi boca. Me agarré a su cuello con mis brazos y el me rodeó la cintura. La respiración empezaba a fallarnos, paramos para coger aire, Harry me levantó y rodeé mis piernas en su cintura, y volvió a besarme, ahora la lujuria mandaba en nosotros.
A "oscuras" fuimos hacia su habitación, solo se oían nuestras respiraciones, me empujó con suavidad a su cama y empezó a quitarme la ropa, deleitándose con la vista de mi cuerpo desnudo, y antes de recapacitar o cambiar de idea, se hizo hueco en mi interior. Solté un leve jadeo ante el contacto de su miembro y mi vagina, me aferré más fuerte a su cuello y enterré mis dedos en su pelo cerrando los ojos, no quería ver su cara, llena de amor y mierdas de ese tipo, solo quería ese placer que conseguía hacerme creer que las cosas marchaban bien. Como antes.


Mi cuerpo estaba cubierto por una fina capa de sudor, al igual que el de Harry, que me acariciaba la espalda en un gesto que parecía más un gesto moral que uno íntimo. Tenía claro cual era su posición en mi corazón y que a la mínima que la cagara, lo mandaría a la mierda.

-¿Te sucedió algo? -Se atrevió a preguntar, cauto de mi reacción-

-En absoluto -Suspiró. No me creyó, ni el, ni tampoco yo- Pero ahora me siento mejor, Gracias- Me incorporé y le di un beso corto y apenas notorio en sus labios, para el no fue suficiente y me agarró con fuerza, me tumbó contra mi voluntad en la cama y me introdujo sin previo aviso su lengua, en busca de la mía, intenté resistirme, no me gustaba que me tratara así, pero me dejé en cuanto sentí ese pinchazo de placer, otra vez. Esa noche llegaría a casa muy tarde, si es que llego.


Cuando entré, todo estaba a oscuras, no se oía nada, supuse que todos se habían ido ya a dormir, agradecí mentalmente y algo avergonzada por las horas y mi apariencia, subí por las largas escaleras mientras me rogaba a mi misma no tropezar con mis torpes pies.

Conseguí llegar sana y salva a mi habitación, y al entrar una figura negra me asustó consiguiendo que casi soltara un grito, el no se movió, ni si quiera me miró, miraba el suelo, como si estuviera decidiendo que hacer o meditando algo que le carcomía por dentro.
Por fin, la trayectoria de sus ojos cambio y se volvió hacia mi. Estaba cabreado, no, eso es poco, estaba cabreadísimo, y por la forma en la que me miraba y que se encontraba en mi cuarto, adiviné que estaba cabreadísimo con y por mi culpa.

-¿Donde has estado? -Su voz me descuartizó. Bajé la vista y miré mis pies mientras jugueteaba con los dedos de mis manos-

-No es asunto tuyo... -Susurré. Le tenía miedo, ¿Qué me dirá ahora?-

-Oh, claro que si, zorra, por tú culpa, me han echado la culpa de que "te perdieras" ¿sabes si quiera lo preocupado que ha estado Jeremy? -Yo no contesté. Quería dormir, quizás llorar pero sobretodo dormir- No es su culpa que te tires al primero que ves -Mis pupilas se dilataron, y enfrenté su mirada-

-¿Ahora también vas a decidir con quien me acuesto? -Estaba enfadada... pero ¿qué podía hacer? mi voz no salía en el tono en el que debería salir, supuestamente-

-Si es necesario, si -Al principio, hubiera podido poner la mano en el fuego defendiendo la básica de que estaba bromeando, después, la ira solo aumento cuando observé su rostro sin una sola gota de burla o broma-

-¿Podrías salir de mi cuarto? Por favor... -Mi voz se quebró. Quería gritarle, quería pegarle por tratarme como si fuera una niña pequeña y no tuviera la suficiente inteligencia como para tomar mis propias decisiones, estaba harta de que todo el mundo me tratara siempre de esa forma. La niña huérfana, débil y sensible de la familia James-

-Hablo en serio, James -Se incorporó de la pared donde estaba apoyado y se dirigió a mi sin apartar los ojos y con aire amenazador, aun que para mi siempre lo era- Me da igual que te conviertas en una triste zorra desesperada -Cerré los ojos, no podía vencerlo, Justin, después de todo eres un punto clave para mi autoestima- Pero como vuelvas a hacer que Jeremy se preocupe, te las verás conmigo, señorita. -Y sin decir nada más, me bordeo con su mirada llena de asco y superioridad y me dejó sola en mi habitación, con más ganas de llorar que antes-

El ruido de la puerta cerrándose solo me cabreó más.
Formé un puño con mi mano derecha y lo mordí con todas mis fuerzas mientras me esforzaba por reprimir los sollozos, por nada del mundo quería que ese imbécil, que siempre me trataba mal, me compadeciera, y que mucho menos, me tomara por una chica débil, aun que tal y como estaban las cosas, ya me consideraba como una chica débil, algo que me carcomía por dentro haciendo que deseara coger un palo de metal y estamparselo en la cara esa que tiene. 'Que buena idea, algún día, tengo que hacerlo' susurré para mi misma, aun que luego, no tuviera el suficiente valor como para hacerlo, pero reconfortaba imaginarlo, pero solo reconfortaba una pequeña parte de mi, rota. El resto no solo estaba roto, el resto parecían motas de polvo por el impacto de ahora y de todos estos años. ¿cuántos? ¿cinco? -Sonreí con nostalgia, mientras me recostaba en el suelo y sonreía-

Esa noche, soñaría con Katherine, ahora la necesitaba y aun que luego doliera despertar y volver a la realidad, ella me aseguraría unas horas de felicidad.

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