martes, 12 de febrero de 2013

Capítulo 4


El hambre, había cesado, pero la ansiedad seguía ahí. Me apresuré a volver a mi habitación y cerré la puerta dejándome arrastrar por su superficie hasta caer sentada con la espalda apoyada en ella.

Debía de superar mis problemas, los tenía que superar, debía continuar adelante aun que me jodieran desde el principio. Debía seguir. -Me repetía a mi misma a la vez que me mecía deprisa y levemente de delante hacia atrás- y era en esos momentos en los que me preguntaba, porque había sido Katherine la que se tubo que ir, y no yo.

-Por favor Max, no hagas esto, no hagas esto, ella tiene miedo, le duele. Déjala -Susurró con su dulce voz por última vez, antes de abandonarnos a todos y hacer frente a su destino con lágrimas en los ojos y una carta de papel rosa claro entre sus manos- 

-Katherine... Katherine... Ayúdame -Susurré en el silencio de mi habitación mientras miraba hacia algún lugar de mi techo- No debiste irte, no debiste dejarnos... No debiste hacerlo, ¿Por qué lo hiciste? -Mi tono de voz, fue poco a poco subiendo sin darme cuenta- Sabías que lo pasaríamos mal, y aun así, nos dejaste  soy una cobarde y mi vida es insignificante, pero ¿la tuya? ¿no sabías que eras el corazón de miles de personas? ¿qué contigo, se marchó también la felicidad de ellas? ¿qué contigo se marchó la mía? -Mi visión empezó a emborronarse, y notaba como algo cálido se deslizaba por mis mejillas. Me gustaba llorar, era uno de los pocos ratos donde estaba completamente segura de que seguía teniendo sentimientos, fueran buenos o malos, seguían siendo sentimientos ¿no? - Eres una egoísta -Susurré mientras apoyaba todo el peso de mi cuerpo sobre la pared que conectaba con el marco de la puerta, y antes de que pudiera darme cuenta y hacer algo por impedirlo, el sueño me atrapó. Dejándome indefensa contra mis pesadillas, que esa noche serían difíciles de derribar.


-¡April! -¿Quién me llama? -¡¡April!! -¿April? -¡¡¡APRIL!!! -Ah, April soy yo... es cierto, estaba en mi cuarto y me quedé dormida... y de alguna forma las pesadillas han sido derribadas aun que por un momento creí que me vencían. Odio ese tipo de pesadillas, te hacen pensar que eres más fuerte que antes y luego, cuando te das cuenta que sigues siendo igual de cobarde, la autoestima baja aun más. -¡¡APRIIIIL!! -Reaccioné de nuevo al oír una voz que se me hacía familiar ¿Jeremy? -Voy.... -Contesté a pesar de las dudas, aun que no muy segura de que me hubieran escuchado, mi voz salió con apenas un hilo de volumen, y a esas horas de la mañana... Espera... ¿¡Qué hora es?! -Me acerqué lo más rápido que pude a la mesita que estaba al lado de mi cama, donde estaba el reloj y un libro de cuando era más pequeña "Romeo y Julieta" recuerdo que la primera vez que lo leí me resultó muy, demasiado raro, no estaba acostumbrada a leer obras de teatro, pero de alguna forma de cautivó tanto la historia que continué leyendo, y en el final lloré como no había llorado en toda mi corta vida, tendría... ¿catorce años? más o menos... Como pasa el tiempo...

El reloj marcaba las 8:12 y va en aumento. Genial, a duras penas conseguiré llegar temprano, aun que de la primera clase me olvido, va, mejor, así tengo un poco más de tiempo para dormir, pero en vez de dormir, me pegué una ducha de media hora. Jeremy, o Justin (Drew) o quien fuera, se cansó de llamarme y con un suspiró  y una inocente maldición bajó las escaleras y minutos después oí la puerta principal cerrarse. Me quedé sola, aun que la costumbre ya hace que no me resulte desagradable, al revés, amo estar en total silencio, no me incomoda y dudo que pueda hacerlo alguna vez.

Al salir de la ducha, me puse unos jeans azul claro apretados, una camiseta de tirantas blanca y negra muy ancha y unas converse.

Me hice una coleta alta (algo mal hecha la verdad, no soy muy buena a la hora de peinar) y deje algunos mechones de pelo suelto, tenía cara de muerta, como de costumbre, me apreté y di pellizcos en mis mejillas para intentar, inútilmente, dar un poco de color, cogí una bolsa a modo de bandolera de cuadros de colores oscuros y salí de mi habitación.

Al salir casi me caigo para atrás, Justin acababa de salir de su habitación, llevaba una blusa blanca y unos vaqueros de un color oscuro, su flequillo caía desordenado sobre sus ojos, y sus ojos estaban casi igual de dilatados que los míos.

-No jodas -Susurró-

-Debería decir yo eso -Susurré con, otra vez, ese maldito tono de voz tan bajo ¿Por qué soy así?-

-Verás, vas a ir a una universidad extremadamente... ¿chismosa? ¿cotillas? lo que prefieras, y si ven que llegamos juntos, a la misma hora, te aseguro, señorita James, que van a pensar lo peor

-¿Que nos hemos acostado? Por casualidad -Dije en tono sarcástico mientras pasaba por su lado y le daba largas- A mi, me da igual.

-Pero a mi no, yo tengo... -Se calló antes de acabar la frase, pero sabía exactamente lo que iba a responder, yo enarqué una ceja-

-Envíale un mensaje -Respondí como si fuera la cosa más obvia del mundo-

-Como si fuera tan fácil -Suspiró ¿Quién se creía?-

-Es tan fácil como mandarle un mensaje, o si prefieres saltarte otra clase, por mi, guay -Comencé a bajar las escaleras con prisa y algo de miedo por el accidente de la noche anterior-

-No te soporto, cada día menos -Dijo, duro, infalible e indiferente. Mientras volvía a hacer que mi corazón estrujara e hiciera que se desvaneciera la poca confianza que había conseguido al haber llorado la noche anterior-

-El sentimiento es mutuo -Susurré, y esta vez no lo escucho-

Me paré en seco al darme cuenta de que debería ser Justin quien me llevara a la universidad, siempre tenía un taxi o un autobus, pero el tiempo...

-Sube o te dejo ahí -Justin ya estaba dentro del coche. En el lado del conductor, yo fruncí el ceño, agaché la cabeza y me senté a su lado como copiloto-
El camino se hizo largo e interminable, ninguno de los dos habló, el odio... no, la irritación que sentíamos cuando estábamos los dos solos (o con gente) nadie la podía negar y mucho menos nosotros, también en este tipo de situaciones me hacía preguntas como ¿De donde nació este odio? ¿Esta profunda incomodidad? ¿Nacería a partir de lo de Katherine...?

-Verás, April... las personas a veces, por mucho que luchen... -Yo ya sabía que iba a decir, Katherine no movía ni un solo músculo, y aun que estaba con su habitual sonrisa, sus ojos no me consolaban como hacía siempre. Mi cuerpo se tensó, no quería oír aquello, pero sabía que debía hacerlo- No pueden hacer nada, y Kate ha luchado mucho, te lo digo yo, pero ha sido derrotada... como en un videojuego -Gilipollas, pensé ¿cómo coño se atrevía a comparar un videojuego con el mundo real? ¿Con Katherine? Con mi Katherine... la que me enseñó a andar... a leer, a escribir, a hablar... minimamente bien, a querer... ella ya no estaba y nunca más volvería, nunca más me diría que me quería, ni tampoco diría que todo iba a salir bien, estaba sola, con el suave sollozo de alguna personas y mi garganta y ojos secos, como un pozo sin agua-

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