-¡JUSTIN! -Oí gritos y una voz que parecía furiosa. Oía también sus pasos acercándose a ¿Mi habitación?-
-¡Justin! -Mi pupilas se dilataron al ver la figura de una chica delgada y de estatura baja, de piel bronceada y cubierta por una larga mata de pelo marrón, cuyos mechones acababan en rizos, pero lo que mis ojos no creyeron realidad fueron sus ojos, tan azules que los habría confundido con el mismísimo cielo, mirando inquietos el entorno.. No, la personas, que tenía delante, Ella. -Ups... La cague ¿Verdad? -Su rostro se ladeo levemente hacia su lado derecho, en signo de disculpa- No quería gritarte... buscaba a...
-Justin- Me apresuré yo a decir, no quería que se asustara por mi aspecto, ya estaba acostumbrada a que me trataran como una zombie viviente- Está en su cuarto, creo.
-¿Su cuarto? Pensé que era est... -Antes de que acabara, Justin entró por la puerta, y para mi sorpresa no tenía el ceño fruncido-
-Cass ¿Cuántas veces te dije ya que este cuarto a partir de ahora es de... A-a-a... James? -Mi corazón se sintió ofendido. ¿Por qué me llamaba por mi apellido? ¿Se había dado un golpe o algo por el estilo? ¿Estaba buscando pelea?- Vamos -Cogió con ¿dulzura? la mano de Cass, mientras a mi me miraba con ojos duros y fríos. Me odiaba, estaba segura-
Cerró la puerta de un golpe, y por el impacto cerré ligeramente mis ojos.
Necesitaba llorar, pero no lo iba a hacer.
April guardó su poca ropa en los cajones y en las perchas del armario, intentando con todas sus fuerzas ignorar aquellas fotografías, intentando con todas sus fuerzas no volver a ver a Katherine.
-Mira, April -Susurró con su habitual y empalagosa dulce voz- Eso es un Mirlo -Señaló un pequeño pájaro completamente negro, parecía asustado, igual que yo- Es un pajarito muy bonito ¿verdad? -Asentí- ¿No te da miedo? Es decir... El Mirlo es negro, muy negro y parece solo-Yo medité bien su pregunta antes de volver a girarme hacia el Mirlo. y más convencida que antes negué con la cabeza, aquel pajarito, era precioso a los ojos de April y su estaba solo, era un motivo más por no abandonarle. Katherine sonrió-
Se cambió de ropa y se puso el pijama, no era tarde, al menos no demasiado, pero no pretendía ni ahora ni nunca salir de su... habitación. Sería, le gustara o no su refugio contra las cosas malas, y ante aquel absurdo comentario, April ignoró la llamada de Jeremy para cenar, y se acostó en su cama. Cerró los ojos, y deseó no soñar sobre nada, no ahora, no aquel día, no en ese momento.
Cuando despertó, eran prácticamente las cinco de la mañana (menos cuatro minutos) y su oportuna hambre la incordiaba, pero no comería... ¿Y si bebía algo? Quizás... Tal vez así podría dormir tranquila durante dos horas más.
Abrió la puerta de su cuarto, la cerró con cuidado de no hacer ruido, y de puntillos comenzó a caminar por el oscuro pasillo. No se oía nada, absolutamente nada, el frío del primer escalón de la larga escalera, hizo estremecerse y contener la respiración. Esa escena parecía sacada de una película de miedo, no... una película de terror, a la que titularían "En busca de la April perdida"
-¿Qué haces aquí? -La voz de Justin partió aquel silencio sepulcral haciendo que April soltara el grito más fuerte de toda su vida y resbalara por culpa del escalón, y sin darse cuenta, Justin hizo un extraño movimiento, consiguiendo sujetar a April. Una de sus manos estaba en las caderas de ella y la otra en el antebrazo derecho, April tan solo tenía los brazos suspendidos y ligeramente levantados, asustada de la caída que pudo haberle hecho mucho daño y sin percatarse de que su rostro estaba apenas de tres centímetros de el de él-
En cuanto Justin se dio cuenta de la posición que tenían, situó a April lejos de la escalera y la soltó. April no reaccionaba, solo le miraba fijamente, aun pensando en los motivos de que la ayudara y no la dejara caer. El Justin que ella conocía la habría ayudado, si, pero el que tenía delante no era Justin, era Drew... Drew... Espera... ¿Esa tal "Cass" lo había llamado Justin? ¿Qué quiere decir? -April sonrió levemente- ¿Importa acaso? Como si la reina lo llama Justin.
-No has contestado -Y ya volvía ese gilipollas- ¿Qué mierda haces aquí?
-¿Acaso te importa? ¿Tengo que contarte cosas de mi vida? ¿Con qué razón? ¿Con qué derecho? -Me encogí y sujete con mis dedos temblorosos mi camisón blanco. El seguía con ese puta mirada, como habría deseado apartarla de un guantazo-
-Es cierto -Se giró dándome la espalda- No me interesa ni lo más mínimo, pero no me fío de que no nos vayas a romper algo
-Imbécil -Susurré con un hilo de voz apenas audible-
-¿Qué decías?
-Nada...
Y ahora más motivado que antes, se dirigió a su cuarto dejándome otra vez sola en esa maldita oscuridad. ¿Cuándo me dejará en paz el color negro? ¿Por qué me persigue? Y lo peor de todo... Ya no tengo ni sed.
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