sábado, 23 de febrero de 2013
Capítulo 7
La sala blanca estaba algo oscura, y en silencio, solo se oía el suave sollozo de alguno de los presentes que se encontraban allí.
Llevaba un vestido blanco y mi pelo negro y corto caían levemente sobre mis hombros. No sabía que o donde estaba.
-April... verás -Un hombre con bata blanca se acercó a mi. Sus ojos ya me anunciaron lo que iba a salir de sus labios- Katherine... perdió. -Mi mundo se estremeció, me dolió, mis pupilas se dilataron, me quedé en shock, pero no salió ni una sola lágrima, ni una palabra, ni un sollozo...-
El incómodo silencio que había formado en la habitación por culpa de mi reacción se vio interrumpido por un chico de cabello castaño, y ojos color miel. Su ceño estaba duramente fruncido y me miraba con odio.
-¡¿Como no puede llorar?! -Su rostro estaba totalmente cubierta por lágrimas, la miré incrédula y con la tentación de salir corriendo- ¿Como no puedes tener corazón?! -Se acercó más a mi, y me empujó haciendo que cayera sobre mi propio trasero. Hice una mueca de dolor pero no aparté la vista de él- ¡¡No eres una persona!! ¡¡Eres horrible!! ¡¡Horrible, inútil, un mero punto en el mapa!! ¡No le importas a nadie, ni hoy ni nunca! -Esas palabras hicieron que no solo mi mundo se estremeciera, sino que también se destruyera. Mi mundo oficialmente, se estaba escapando de mis manos y dudaba de que lo pudiera volver a atrapar algún día-
Mi gritó sonó en toda la casa. Intenté levantarme pero algo me agarraba, delante de mi vi el rostro asustado de Justin, sus ojos estaban teñidos de preocupación, y aumentó su agarré.
Intenté posicionarme de donde estaba, estaba en mi habitación en mi cama y Justin me abrazaba fuertemente, mi cabeza estaba apoyada sobre uno de sus brazos y el brazo que le quedaba libre estaba firmemente atado a mi cintura, su camiseta estaba mojada, igual que mis ojos. intuí que había estado toda la noche llorando, y era algo común, lo malo y poco común es que lo había hecho en el pecho de Justin.
-¿Estás bien? -Preguntó al final. Lo miré, aún sin responder-
-Tuve una pesadilla -Su mirada se llenó de curiosidad- En la pesadilla salías tú -Le solté indiferente, mientras mis ojos se llenaban de un miedo que conocía muy bien, sabía perfectamente que acababa de insinuar, que él era mi pesadilla. ¿Pero qué buscaba? ¿Qué tras una explicación todo se volviera color de rosas? Lo siento, pero lo he pasado muy mal para dejarlo ir todo en apenas unos minutos-
-Lo lamento... -Fue lo único que pudo decir antes de obligarme a acercarme a él. Me intenté resistir pero por fin, cerré los ojos intentando serenarme, y su respiración calmada me ayudó a conseguirlo-
Volví a cerrar los ojos dejando mis manos encerradas entre nuestros cuerpos, y después de mucho tiempo me dejé abrazar, e imaginé que todavía teníamos trece años y que todavía él me cuidaba como hacía antes y yo le amaba como le amaba antes.
Me desperté temblando, Justin ya no estaba a mi lado, estaba sola, me desperecé y miré a mi alrededor, todo estaba recogido, pero las fotografías del día anterior no estaban buscara por donde buscara y de cierta forma eso me agradó, no soportaría volver a ver esas fotografías, no soportaría volver a aguantar el dolor que ellas me producían.
Me incorporé sentándome en la cama, cogí un vestido blanco y fui a ducharme, cada vez que lo hacía sentía que el mundo realmente podía mejorar, y con el, mi vida. Pero por muchas duchas y muchos sueños que tuviera, todos ellos eran una absurda mentira.
Aquel día no me maquillé, Justin ya se había ido, y yo me fui sin desayunar otra vez, Manzana estaba más coñazo que de costumbre, estaba todo el rato intentando sonsacarme algún tipo de información que incluso yo desconocía, las demás me miraban con pena e intentaban hacerme sonreír, yo solo las podía mirar con nostalgia, ¿A quién pretendía engañar? Hay veces en que me gustaría que todos supieran como son en realidad las chicas que todos consideran las-personas-mas-frías-controladoras-manipuladoras-falsas-y-hermosas del lugar, no lo eran, todas tenían sus problemas, sus defectos, igual que yo, se refugiaban en su interior y entre ellas, para no ser vencidas por las pesadillas que nos acechaban de cerca, aun que mi tormenta ya había empezado a descargar su enfado sobre mi. Lo peor estaba aún por llegar.
Aquel día me había encontrado un par de veces con Justin, a él le seguían llamando todos Drew, solo Casandra lo llamaba Justin, seguramente sería su novia, y si te fijabas bien, sus facciones eran parecidas a las de Katherine. ¿Por qué diablos todas nuestras vidas tenían que girar en torno a ella? Es algo que siempre me ha resultado patético, parecemos personas hechas de papel, que sin letras no valemos nada, solo el recuerdo de haber tenido aquellas letras.
Yo no soportaba a Justin, se había disculpado y me había abrazado, y eso solo hacía que lo odiara más. Odiaba que me trataran con dulzura, con cariño, con amor, aun que seguramente él nunca tuvo la intención de tratarme de esa forma, esa el contacto más "íntimo" que ninguna otra personas, desde aquel día, me había demostrado, o quizás, el contacto más "íntimo" que yo había permitido sin ponerme a gritar, y es que aquel chico rubio de ojos castaños todavía tenía cierto poder sobre mi y no podía hacer nada por evitarlo.
Las clases terminaron, habían sido tan aburridas como de costumbre, me pase todas ellas haciendo dibujos que no estaba muy segura de que eran, quizás un perro con patas de pulpo y cresta de gallo.
Cuando volví a casa no había nadie, solo un silencio que me pitaba los oídos, Justin tampoco estaba allí, recordé su imagen llena de sangre, heridas y moratones mientras lanzaba golpes hacia otras tres personas, todos contra él, y tuve miedo de perderle.
Me acurruqué en mi cama y al ver que no podía conciliar el sueño me dediqué a dar paseitos por toda la casa, recordando todos los momentos que habíamos pasado allí, como no, en todos ellos estaba Katherine, tan brillante y deslumbrante como siempre. Meneé la cabeza intentando apartar la teoría que sabía que era 100% real e intenté convencerme de que no lo era. Yo era April, solo April, no era Katherine, ni ahora ni nunca sería Katherine, ni ahora ni nunca tendría ese brillo especial.
Me asusté al oír la puerta abrirse, Justin se asomaba por ella, clavando en mi sus ojos castaños, yo retrocedí un paso, seguía teniendo miedo de Justin, de sus palabras y de sus miradas, fueran o no fueran de asco.
Se acercó a mi mientras cojeaba.
-Jeremy no vendrá esta noche -Comenzó- Viaje de negocios -Se dio la vuelta sin despedirse y empezó a subir las escaleras con dificultad, yo no lo ayudaría, si se caía llamaría a la ambulancia, pero no podía fallarme a mi misma ni a mi moral, seca de ser humana-
Me equivoqué, a la mínima que vi que Justin se tambaleaba más de lo normal me acerqué y le ayudé a subir, el no dijo nada, y también evitaba mirarme. Olía a colonía de mujer, sonreí con una mueca de nostalgia. No éramos tan diferentes, yo buscaba consuelo en chicos y el en chicas y en peleas, ambos buscábamos una salida, ambos buscábamos una forma de salir de toda esa mierda, de desaparecer y que todos nos dejaran en paz, siempre con sus malditas preguntas de ¿Conoces a Katherine? o esa mirada de compasión de "Siento lo de Kate" y yo, solo podía odiarles más, al igual que él, pero todo eso no quiere decir que nos llevemos bien, al parecernos tanto en ese sentido solo consigue que choquemos más, y nuestros sentimientos por Kate eran diferentes, yo la respetaba, él... bueno, él la quería.
Le acompañé hasta la puerta de su habitación, le dejé apoyado en la pared y me fui lo más rápido que pude, sintiendo que su mirada me seguía en todo momento, no soportaba esa situación, no soportaba a Justin.
-¿Puedo hacerte una pregunta? -Oí su voz, quebrando el silencio, yo sin mirarle me paré, dándole permiso para hacerlo, aun que estaba seguro de cual sería-
-¿Nunca comes? -Cerré con fuerza los ojos y noté el hambre, noté el ruido que hacía mi estómago al escuchar aquel verbo, no, no comía, pero eso a él no le importaba-
-No te importa si como o no -Contesté lo más fría que me permitió mi voz y mi carácter, que, en comparación con él, solo era una rabieta-
Sabía lo que quería contestar, que le había prometido a Kate cuidarme, que le había prometido protegerme, pero esa promesa se fue a la mierda en la primera milésima de segunda en la que ella se había ido. Desde un principio fue Justin quien me rompió indirectamente, y aun que dolía, solo podía oír sus quejas y sus reproches y aceptarlos. Porque mi conciencia me estaba diciendo exactamente lo mismo que me estaba diciendo él.
Abrí la puerta y me metí en mi habitación, esperé a oír también su puerta abrirse y cerrarse, y cuando la oí me tiré en mi cama sin molestarme en quitarme la ropa. Odiaba mi vida, y solo había una cosa que odiaba más que ella. A él.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
ya no vas a seguir la novela??
ResponderEliminar